Las lunas del coche son uno de los elementos que más ha evolucionado en los últimos años. ¿Qué variedades son las más comunes en la actualidad? ¿A qué tipo de materiales nos tendremos que enfrentar con mayor frecuencia en el taller? A estas preguntas intentan responder desde el Blog Ruta 401 de Loctite, que muestra cómo, si bien se podría decir que todas las lunas se fabrican con el mismo objetivo, sus características específicas dependerán de ciertos factores, como los materiales que las componen.

Los vidrios que se utilizan para la fabricación de lunas suelen ser el resultado de una fusión de diferentes materiales como arena de sílice, óxido de sodio, potasio, calcio y hasta componentes metálicos. Después se le añaden otros elementos con el fin de lograr otros efectos, como mejorar su resistencia térmica o para cambiar la tonalidad de la luna.

Dependiendo de lo que el fabricante quiera potenciar en su vehículo se utilizará un tipo de luna diferente. Algunas de las que vemos de forma habitual en el taller son:

- Lunas de vidrio templado: suelen estar compuestas de una única capa de unos 5 mm. de espesor que se consigue mediante un proceso de endurecido térmico a unos 600° C. Tienen una alta resistencia a los impactos, pero al romperse lo hacen en muchos fragmentos, reduciendo notablemente la visibilidad. Normalmente este tipo de lunas se utiliza en las puertas y no como parabrisas.

- Lunas de vidrio laminado: están formadas por dos capas o láminas de cristal unidas por una lámina de plástico especial. Tienen mayor flexibilidad que las de vidrio templado, por lo que no se fragmentan con tanta facilidad al romperse.

- Lunas de vidrio tintado: son lunas de color más oscuro y que tienen la capacidad de absorber energía solar, con lo que consiguen reducir la carga térmica en el interior del habitáculo. Las lunas tintadas deben cumplir los preceptos de la Directiva 2001/92/CEE, en concreto a la Orden ITC/1992/2010 que hace referencia a los vidrios tintados en vehículos.

- Lunas de vidrio electrocrómico: el vidrio usado en este tipo de lunas posee la capacidad de oscurecerse o aclararse en función de la incidencia de los rayos solares. Permiten incluso el control de la luz a los pasajeros.

- Lunas de vidrio atérmico: regulan la temperatura interior del vehículo mediante la absorción de energía solar. Mejoran el confort en el interior del coche y repercuten en un menor uso de la climatización, reduciendo así el consumo.

- Lunas de vidrio térmico: son cristales calefactables que se conectan al sistema eléctrico del vehículo. Su principal ventaja es su capacidad para eliminar el hielo, escarcha o vaho del vehículo.