Las herramientas y los equipos de trabajo son una de las ayudas principales para los operarios del taller a la hora de realizar cualquier reparación. El estado de las herramientas repercute de forma directa en la calidad y eficacia del trabajo, por lo que, según el Blog Ruta 401 de Loctite, hay ciertos casos en los que la sustitución de las herramientas puede ser la mejor solución ante un problema.

1. Están desfasadas. Como todo, los equipos del taller también evolucionan con el tiempo. Los equipos viejos, desfasados y que cuentan con claras carencias respecto a los modelos actuales, limitan el potencial del profesional del taller, ya que impiden que desarrolle sus tareas con la eficacia y rapidez que lo haría con una herramienta mejor.

2. Presentan deficiencias que impiden un buen desempeño. Las herramientas también tienen una vida útil y, con el uso, su deterioro se hace patente en el resultado del trabajo. Para maximizar la vida útil de una herramienta es imprescindible llevar a cabo un mantenimiento correcto. No obstante, eso no impide que, llegado un momento, se rompa o comience a mostrar signos de deterioro.

3. Ponen en riesgo la seguridad del trabajador. En el taller se trabaja con herramientas pesadas, cortantes, punzantes,... Son un peligro potencial para el trabajador, sobre todo si están en mal estado o no cumplen con los requisitos de seguridad. Antes de que se pueda desprender la hoja de una sierra o la cabeza de un martillo y pueda caer en un pie, conviene cambiar de sierra o de martillo.

4. Están olvidadas en un rincón. En ocasiones, hay herramientas en el taller que, por diferentes motivos, casi no se utilizan. El destino suele ser quedarse olvidadas en un rincón cogiendo polvo y óxido con el paso del tiempo. Es probable que no vayan a ser usadas nunca y que, en caso de necesitarlas, no estén en las mejores condiciones de uso. Por ello, siempre es mejor sustituirlas por otras que sí que vayan a ser utilizadas o renovar el equipo que utilicemos habitualmente y necesite una actualización.

5. Renovación del taller. Existen otros casos en los que el taller también debe realizar una renovación de sus herramientas, sobre todo si se van a hacer cambios profundos en el enfoque del taller. Un ejemplo de ello puede ser un taller de coches que quiera pasar a reparar motos también, o un taller generalista que quiera adaptarse a taller de chapa y pintura.