La transmisión es uno de los elementos más importantes del vehículo, ya que se encarga de introducir las marchas necesarias para que éste avance de forma eficiente y ofrezca una respuesta rápida y segura. Existen dos grandes clases de cajas de cambios, las manuales y las automáticas, y son en estas últimas en las que se detiene Loctite en el último artículo de su Blog Ruta 401.

Entre las ventajas de la transmisión automática se encuentran la mayor comodidad, el consumo más eficiente o la sencillez de la conducción, mientras que, en el lado opuesto, las críticas se dirigen hacia las limitaciones en la conducción (por ejemplo, a la hora de usar el motor como freno), o la necesidad de llevar un mantenimiento más estricto y hacer revisiones más exhaustivas.

Dentro de estas cajas automáticas, se pueden encontrar diferentes tipos:

- Transmisión de doble embrague. Cuando estas cajas de cambios engranan una marcha, automáticamente el embrague se pone en posición para embragar la marcha siguiente, consiguiendo efectuar un cambio con mayor rapidez y suavidad que con un cambio manual. Volkswagen, SEAT o Skoda montan estas cajas automáticas.

- Transmisión CVT. También llamada “cambio por variador continuo”, es una caja de cambios muy utilizada por marcas japonesas como Toyota o Nissan. Su principal ventaja es su capacidad para reducir el consumo en los coches de gasolina o para llegar a las revoluciones óptimas del motor. Entre sus inconvenientes, algunas respuestas extrañas al volante, como revolucionarse en exceso al pisar fuerte el acelerador, sin que ese supuesto aumento en la entrega de potencia se note en exceso.

- Transmisión robotizada. Las cajas de cambios pilotadas no están consideradas exactamente como transmisión manual, sino como una especie de mezcla entre una caja manual y una automática. Su sistema se basa en la incorporación de un embrague interno, por lo que no es necesario ser accionado por el conductor. Es utilizada en numerosos modelos de Citroën o Peugeot, además de modelos de coches deportivos como Lamborghini o Aston Martin.

- Transmisión por convertidor de par. Se trata de un tipo de transmisión automática que está bastante obsoleta respecto a otras como las de doble embrague. Son fiables, robustas y ofrecen buena relación calidad precio por lo que siguen siendo las más habituales. La llevan numerosos modelos de Mercedes, Jaguar, BMW o Range Rover. En la actualidad, se equipa con ellas a los coches con nueve velocidades, ya que una baja relación de marchas asegura un consumo menor.