El motor eléctrico de 220 V es una herramienta cuya función es convertir energía eléctrica en energía mecánica. Es fundamental dentro de un taller, ya que es el encargado de alimentar a buena parte de su maquinaria, como los elevadores. Según explica Loctite en su Blog Ruta 401, es parecido a un sistema de motor en serie de corriente continua, pero cuenta con algunas particularidades que Loctite explica en este artículo.

Por un lado, el circuito magnético y los núcleos polares están hechos a base de hierro y silicio, y las placas están aisladas con el fin de reducir la pérdida de energía a causa de corrientes parásitas. Por otro, cuentan con menor cantidad de espiras en el inductor, para no saturar magnéticamente su núcleo y disminuir así las pérdidas por histéresis o por corrientes de Foucault. Además, al tener menos espiras en el inductor, cuentan con más espiras en el inducido, lo cual permite compensar la disminución del flujo energético.

Se pueden encontrar dos grandes grupos de motores monofásicos, dentro de los cuales existen otras serie de tipos: motor monofásico de colector (motores universales y de repulsión) y motor monofásico de inducción (motores con condensador, de polos auxiliares y de polo partido).

Para garantizar su correcto funcionamiento, los motores de 220 V han de estar limpios y libres de polvo, aceite y suciedad. Para limpiarlos se puede usar un cepillo o un trapo de algodón, e incluso aire comprimido si el polvo no es abrasivo. Asimismo, se deben lubricar correcta y periódicamente (con una simple grasera manual) y vigilar que la temperatura de trabajo no supere los 70º C.