Además de la maquinaria, los equipos, el personal y el local de trabajo, para un taller es imprescindible tener una instalación eléctrica que garantice el buen funcionamiento de la iluminación y todos aquellos aparatos que dependen de la energía eléctrica. Pero también es importante, según el último artículo del Blog Ruta 401 de Loctite, que la instalación esté en perfecto estado y ofrezca la intensidad adecuada para que el circuito no se sobrecaliente, ya que ésto podría dar lugar a cortocircuitos y potenciales riesgos de seguridad para el taller y sus trabajadores.

Los interruptores magnetotérmicos son un elemento fundamental en la instalación eléctrica de un taller, que han reemplazado casi por completo a los fusibles. Su principal función es actuar como un elemento de control y seguridad, impidiendo que la instalación eléctrica (o una línea en concreto) consuma más amperios de los que puede permitirse. Estos interruptores también permiten abrir de forma voluntaria el circuito y son fáciles de reposicionar si saltan a causa de una sobreintensidad.

A la hora de instalar los interruptores magnetotérmicos, Loctite hace hincapié en que hay que tener en cuenta varios conceptos: la sección de cable y la intensidad de la línea, dos conceptos íntimamente relacionados. La intensidad que es capaz de ofrecer una línea depende (entre otros factores) de la sección del cable.