El turbo o turbocompresor es un sistema de sobrealimentación que, en la actualidad, se encuentra en muchos vehículos. En su último post, el Blog Ruta 401 de Loctite da a conocer los distintos tipos de turbocompresores disponibles en el mercado y su funcionamiento.

La potencia de un motor depende en gran medida de la cantidad de oxígeno que el sistema es capaz de aspirar para que haga reacción con el combustible. Para que la cantidad de oxígeno que entra en el motor sea mayor, se pueden utilizar dos soluciones: aumentar el tamaño y la capacidad del motor, o comprimir el aire para que quepa más en el mismo espacio. Este último método es el que utilizan los turbocompresores. Por tanto, el turbo se puede definir como el sistema de sobrealimentación que permite aumentar la potencia de un motor a través de la compresión del oxígeno que entra en el sistema.

A grandes rasgos, el funcionamiento de un turbo o turbocompresor es sencillo. Consta de dos turbinas que están unidas a un mismo eje. Una de las turbinas es por la que pasa el aire caliente de los gases de escape, los cuales hacen girar la turbina de la misma manera que si soplásemos un molinillo de papel. La otra turbina se encuentra junto al sistema de admisión de aire y, al girar junto a la primera, empuja el aire en la dirección contraria, lo cual crea una presión en el sistema. No sirve cualquier tipo de presión, sino que para poder sobrealimentar el turbo se necesita haber llegado a un régimen de vueltas determinado.

Sin un sistema que controle la presión, ésta iría aumentando poco a poco hasta que el motor estallase literalmente, lo que fue uno de los grandes quebraderos de cabeza de los primeros fabricantes del turbo. En la actualidad, esta problemática se ha solucionado con la implantación de varias válvulas de descarga, que sueltan a la atmósfera parte de la sobrepresión de aire. Del mismo modo, lo que interesa es que al equipo llegue aire lo más frío posible, para lo cual se utiliza el intercooler, que se encarga de enviar el calor a la atmósfera o a los circuitos de agua del vehículo.

Antiguamente, los turbocompresores se dividían en soplados y aspirados. La diferencia entre ellos radicaba en la posición que ocupaban en el sistema. Así, mientras los soplados comprimían el oxígeno antes de que este se uniese al carburante, los aspirados lo hacían cuando el carburador ya había mezclado aire y combustible. Hoy en día, se distinguen los siguientes tipos:

  • Turbo de geometría fija. Son los más básicos. Su funcionamiento es sencillo y no suelen montar muchos componentes de control y gestión. Tienen la ventaja de resultar baratos, pero al ser tan limitados de estructura tienen poca eficiencia y son lentos en la entrega de potencia.
  • Turbo de geometría variable (VTG). Es un tipo de turbo más complejo, que ya permite regular la cantidad de aire que entra en el sistema mediante unas aletas colocadas en una de las turbinas. Por el contrario, son más caros y sufren más problemas de fiabilidad.
  • Turbo Twin- Scroll. Este turbo de doble entrada aprovecha de manera eficiente la presión de los gases de escape, ya que separa los gases mediante 2 cilindros, eliminando así posibles pérdidas de presión y reaspiración de gases. Es decir, un motor que incluya este turbo tiene salidas de escape para los cilindros 1 ??" 4 y 2 - 3.
  • Turbo eléctrico. Su objetivo es aumentar la eficiencia, mejorar las prestaciones y eliminar el LAG o retardo de entrada de funcionamiento.