Para un correcto rendimiento del motor, todos los elementos están interrelacionados, de forma que, cuando se realiza la sustitución de uno de sus componentes, es necesario cambiar también el resto porque todos se someten al mismo nivel de desgaste. En el caso de la correa de distribución, un artículo publicado en TerritorioHella.es indica que es necesario sustituir también los rodillos tensores, los rodillos guía y los rodillos de inversión para poder mantener siempre la correa tensada en cualquier situación de funcionamiento. Si no se sustituyen todos los componentes, existe la amenaza de una avería prematura o, incluso, de daños en el motor.

A menudo, la correa de la distribución también acciona otros componentes, como la bomba del refrigerante. “Si tras sustituir la correa de la distribución falla la bomba del refrigerante, es necesario volver a desarmar el sistema de distribución del motor”, recoge la información de Hella, que destaca también que la vida útil de la bomba de refrigerante es limitada.

Si fallara, el motor se sobrecalentaría inevitablemente; de ser así, existiría el peligro de que se produjeran serios daños en el sistema de distribución y en el motor. La rueda dentada de una bomba de refrigerante usada podría desgastar en exceso la correa de la distribución, por lo que muchos fabricantes de vehículos prescriben que se sustituya también la bomba del refrigerante cuando se cambie la correa de la distribución.

A la hora de sustituir una bomba de refrigerante defectuosa que esté accionada por la correa de la distribución, no sólo deberá cambiarse la bomba, sino también la correa dentada con todos los rodillos tensores y rodillos guía. Pero también deberán revisarse los elementos periféricos, tales como las correas planas con elementos tensores, la rueda libre del alternador o el amortiguador de vibraciones de torsión.