“Cámbiale el aceite al coche, pero déjale el filtro, que todavía vale”. Esta es una frase habitual en los talleres de reparación de vehículos que, en realidad, debería ser erradicada. Cuando sustituyas el lubricante de tu vehículo no debes escatimar en el filtro. Piensa que es como el riñón de nuestro cuerpo, pero instalado en el automóvil.

En efecto, el filtro del aceite actúa en el motor eliminando del lubricante elementos sólidos o semisólidos. Lo hace a través de un material poroso que, en muchos casos, es papel. Esta función es muy importante, pero lo cierto es que no se suele prestar mucha atención a este componente hasta que toca lamentarse de las consecuencias.

¿Qué retiene exactamente el filtro del aceite?

La función principal de este filtro es retener ciertos elementos. En concreto, su elemento filtrante atrapa las partículas abrasivas resultantes del desgaste normal del motor, como hierro y otros metales. Pero no solo eso: también el polvo que entra por la suspensión (silicatos) y los residuos de la combustión son filtrados.

La presión que proporciona la bomba del aceite hace que todos estos elementos sean arrastrados por la corriente de lubricante y que lleguen hasta el filtro. Una vez allí quedarán o no retenidos en función de su tamaño. Lo normal es que la eficacia de un filtro del aceite sea del 97% o más, respecto a un determinado diámetro del poro

Todos estos elementos hacen mucho más que cosquillas al motor de tu coche: cuando nos referimos a las partículas abrasivas, hablamos de partículas duras capaces de rayar y extraer metal de las superficies de las piezas. Esto equivale al tan temido desgaste de los componentes, que puede llevar a una avería.

Los productos semisólidos tampoco son hermanitas de la caridad precisamente. De hecho, proceden de la combustión del carburante, no son solubles en el aceite (lacas, barnices, carbonillas…) y pueden adherirse a las superficies de las piezas, disminuyendo las holguras o cerrando el paso en las tuberías.

Para evitar estos problemas, un buen lubricante de motor debe incluir en su formulación detergentes y dispersantes que retengan estos productos insolubles dentro de él. Se trata de algo similar a lo que hace el detergente de la lavadora, que retiene la suciedad en el líquido y no en las canalizaciones. ¿Has tenido que desatascar un fregadero alguna vez? Pues entonces podrás hacerte una idea de lo que pueden llegar a hacer los productos semisólidos con tu coche.

Así que podemos decir que aceite y filtro trabajan como un equipo para evitar atascos y corrosiones: el lubricante arrastra la suciedad, mientras que el filtro la retiene en su elemento filtrante. Por eso, si lo dejas demasiado tiempo en el vehículo acabará obturándose, lo que significa que los poros quedarán cerrados por la suciedad que entra.

Si no pasara el aceite, nos encontraríamos con una avería por falta de lubricante. Para evitar esto, los filtros llevan una válvula by-pass que permite, en este caso, que el aceite pase hacia adelante sin ser filtrado para lubricar las piezas. La parte mala de esto es que, sin filtración, la suciedad sigue su curso y puede quedarse en las canalizaciones del sistema de engrase del motor.

Pero no se acaban aquí los perjuicios de dejar pasar un aceite sucio por obturación del filtro. Resulta que, al abrirse la válvula, también pasan las partículas duras. Esto conllevará desgastes más rápidos en algunas piezas, como por ejemplo camisas, cojinetes de cigüeñal o la bomba del aceite. El resultado, efectivamente, será con toda probabilidad una avería.

¿Cómo puedo evitar todos estos problemas?

Afortunadamente, está en tu mano sortear todos estos obstáculos. Es tan sencillo como realizar el cambio del aceite y del filtro correspondiente en los kilometrajes o tiempo que indique el fabricante para tu coche. Ten en cuenta que las indicaciones no tienen por qué ser iguales para todos los vehículos. De hecho, dependen de características tan diversas como el tipo de motor o si el automóvil en cuestión realiza recorridos cortos o largos. Con mayor razón debes seguir este consejo si tu coche está en garantía: si no sigues las indicaciones del fabricante, la perderás.

Por todas estas razones, desde Total recomendamos siempre cambiar el aceite y el filtro al mismo tiempo. Esto nos asegura que el filtro trabajará en las mejores condiciones, de tal manera que nuestros aceites ofrecerán una lubricación óptima en cada punto del motor. Un lubricante y un filtro de calidad, adecuados al motor de tu coche, te ayudarán a alcanzar las prestaciones de potencia y aceleración máximas del propulsor de tu vehículo, además de facilitarle una larga y saludable vida útil.

Si quieres ver este post completo pincha aquí o visita el blog de Total.