Uno de los elementos que más inciden en la fidelización del cliente del taller de reparación es el tiempo que pasa el vehículo en las instalaciones: a menor tiempo de estancia, mayor satisfacción del cliente y, por tanto, mayores posibilidades de que repita visita. Aquí es donde entra en juego el llamado tiempo de ciclo, “que la mayoría de profesionales del sector ha escuchado nombrar, pero cuyo significado e implicaciones no pocos desconocen”, señala CSS en un artículo de su Blog.

El tiempo de ciclo no es más que el tiempo asociado a cada reparación. Consta de diversas perspectivas: financiera, de gestión, de administración, de procesamiento de pedido, de producción, etc. En cuanto al tiempo de ciclo vinculado a la producción, es el tiempo que trascurre desde que el vehículo llega al taller y hasta que se le devuelve reparado al cliente . Por eso, no se debe confundir con el tiempo que se pasa trabajando sobre el vehículo (tiempo productivo).

Incluye, por tanto, preproducción, producción y posproducción, así como el trabajo administrativo asociado. Toda reparación contiene los diferentes procesos por los que pasa el vehículo: preparación del presupuesto, peritación en su caso, gestión del recambio, carrocería, pintura, mecánica de apoyo, preparación para la entrega, etc., cada uno de ellos con su correspondiente tiempo de proceso asociado.

El tiempo total de ciclo, que muestra cuánto se tarda en entregar el vehículo reparado, es esencialmente una relación matemática entre el trabajo en curso (cuántos vehículos están en proceso en el taller) y la capacidad del proceso (cuántos vehículos se reparan al día). Por ello, cada vez que aumenta el número de vehículos en el proceso se incrementa el tiempo de ciclo medio. Así, para optimizar los tiempos de ciclo, también hay que controlar las entradas al taller.