Australia ya no tiene industria automovilística, tras el cierre de la planta de Holden -filial de General Motors- en Adelaida. Se pone fin así a 92 años de producción de vehículos en ese país, ya que en 1925 se instaló Ford. El gigante de Detroit, sin embargo, ya había cerrado sus plantas de Broadmeadows y Geelong en octubre del año pasado. Y Toyota hizo lo propio con la suya de Altona a principio de este mes.

Según Holden, el 75% de sus 3.800 empleados ya tiene trabajo asegurado. Pero la agencia Bloomberg citó fuentes que hablan de 2.500 puestos que se perderán en la industria auxiliar.

Los motivos que llevaron al fin de la industria automotriz, según los principales medios australianos, son las bajas exportaciones, un mercado interno pequeño y la fuerte competencia con Asia.

Holden inició la producción en Australia en 1948 y desde entonces fabricó 7.687.675 unidades. Sus modelos se convirtieron en clásicos, tanto que el viernes pasado, cuando cerró la planta de Adelaida, más de mil entusiastas se acercaron a presenciar el histórico momento. La proxima generación del Commodore, su modelo estrella (lo usa hasta la policía), estará en los concesionarios en 2018 pero con una gran diferencia: llegará importado desde Alemania.