Con el tiempo, el catalizador se deteriora, lo que aumenta los gases de escape en la atmósfera y afecta el comportamiento del motor. Por su importancia en la protección del ambiente es fundamental que esté siempre en perfectas condiciones. Cuidar del catalizador es una tarea continua. Liqui Moly tiene una solución completa para vehículos a gasolina, que debe usarse de forma preventiva, evitando problemas y costes elevados. Por un lado, el catalizador se limpia y, por otro lado, asegura que la inyección funcione perfectamente, evitando cualquier tipo de obstrucción por hollín o quema de combustible.

El Limpiador del Catalizador (Ref. 8931) de Liqui Moly protege el convertidor catalítico de los motores de gasolina contra la obstrucción del hollín y también limpia las válvulas y la cámara de combustión. El aditivo no se añade al tanque de combustible. Debe aplicarse con una bomba de pulverización a través del sistema de la admisión. Este es un proceso efectivo que debe ser hecho por un profesional en un taller.

Con esta solución, se evita que el catalizador se obstruya y se asegura una combustión óptima. Es garantizada la limpieza de la sección de succión, de las válvulas de admisión y de la cámara de combustión. Al mismo tiempo, previene la corrosión en el sistema de combustible, con un efecto de largo plazo. Inmediatamente hay una reducción en el consumo de combustible y en las emisiones de CO2.

Además de este proceso de limpieza, el Injection Reiniger (Ref. 2522) debe usarse, después, directamente en el tanque de gasolina cada 2.000 km. De echo, evita que el catalizador vuelva a formar depósitos de carbonización. Además, limpia los sistemas de inyección de gasolina, elimina los depósitos de carbono y limpia las tuberías. Permite poner fin a los problemas con la puesta en marcha, garantiza un ralentí suave, una buena respuesta del estrangulador y reduce las emisiones contaminantes. Lo que se consigue es que se eliminan los depósitos en las válvulas de inyección, de admisión, bujías y en la cámara de combustión y evita que se vuelvan a formar. Acaba con las dificultades de arranque y el funcionamiento irregular del motor y protege el sistema de combustible contra la corrosión, mejorando también la aceleración y compresión.

Proteger el filtro de partículas diésel

DPFLos hábitos de conducción y utilización del automóvil han cambiado. Los viajes ahora son mucho más espaciados y más cortos, características ideales para crear problemas con el funcionamiento normal del filtro de partículas diésel que en esta situación no alcanza las condiciones ideales para realizar la regeneración automática y mantener su función anticontaminación y su buen funcionamiento. Con las limitaciones en la circulación del vehículo, el motor nunca alcanza la temperatura necesaria para realizar una regeneración automática, produciendo más hollín que cuando está caliente e inyectando más diésel para aumentar la temperatura que termina sin quemarse y luego se diluye en el aceite mermando sus prestaciones e incluso causando daños. Esto es visible, por ejemplo, cuando vemos a través de la varilla medidora, que el nivel de aceite está por encima del punto máximo.

Liqui Moly ofrece dos soluciones para este problema: por un lado, prevención con un aditivo que se agrega al combustible; por otro, mantenimiento cuando el filtro de partículas ya está obstruido. El Diésel Partikelfilter Schutz (Ref. 2146) es un aditivo que garantiza una combustión óptima, evita la formación de hollín y protege el filtro de partículas diésel. El aditivo ayuda en la regeneración efectiva de los sistemas DPF. ¿Como? El aditivo reducirá químicamente la temperatura requerida para la regeneración automática a aproximadamente la mitad.

De esta manera, incluso permite que el filtro se regenere en los recorridos en ciudad, manteniendo su correcto funcionamiento y extendiendo su vida útil. Al mismo tiempo, se evitan problemas más graves, incluida la necesidad de reemplazar un filtro de partículas con un alto costo, que puede variar de 1000 a 4000 euros, dependiendo de la marca del vehículo. La aplicación de este aditivo, que se agrega directamente al tanque de diésel, debe realizarse cada 2000 km.

Cuando ya está obstruido, el filtro de partículas diésel debe tratarse con la Solución de Limpieza DPF (Ref. 5169 + 5171), siempre en el taller y por un profesional. Mediante el uso de una pistola de pulverización específica y la sonda de pulverización respectiva, el producto de limpieza se aplica primero para disolver las partículas, luego se aplica el líquido de lavado que aflojará y disolverá las partículas, permitiendo la regeneración normal a través de un recorrido en carretera de 20 a 30 minutos.

El proceso es simple, rápido y no requiere el desmontaje de ningún componente del automóvil, lo que permite que el vehículo sea devuelto al cliente el mismo día. Además, a través de la máquina de diagnóstico es posible confirmar el nivel de obstrucción antes y después de la operación. De esta manera, es posible limpiar en lugar de reemplazar el filtro de partículas diésel, en un servicio que sea rentable para el taller y económico para el cliente, y esta solución también se puede usar de forma preventiva durante el mantenimiento programado.

Después de esta limpieza, debe iniciarse el uso del aditivo antes mencionado, que se agrega cada 2.000 km al diésel, para que tenga una acción preventiva y el filtro no alcance el punto de saturación anterior. Otro consejo importante: es esencial usar el aceite correcto, específico para vehículos con filtros de partículas.