Bosch está probando la conducción automática en carretera, con la idea de utilizar las situaciones cotidianas de conducción para mejorar sus funciones.

La primera fase de desarrollo es la conducción automática por autopistas, ya que en estas carreteras no hay tráfico en sentido contrario o transversal y, además, no circulan peatones.

Las maniobras del vehículo se controlan a través de un asistente de mantenimiento de carril, del control de crucero adaptativo y de un asistente de cambio de carril. Las informaciones necesarias acerca del entorno del vehículo se registran a través de los sensores de radar y de video de Bosch.

Los conocimientos resultantes del test servirán para el desarrollo de funciones cada vez más automatizadas como, por ejemplo, "un piloto para atascos", que conduce el vehículo de forma totalmente automática cuando se circula a bajas velocidades. Los test ofrecen unas experiencias muy importantes que mejorarán el desarrollo de sistemas de frenada de emergencia y de esquiva de obstáculos.

Pese a que la tecnología está diseñada para responder a casi todas las situaciones que se puedan presentar en el tráfico en autopistas, los ensayos los llevan a cabo conductores experimentados con una formación específica. Durante estas pruebas tienen que ser capaces de reaccionar de forma muy rápida en situaciones que podrían ser potencialmente críticas.

En la actualidad, alrededor de 5.000 ingenieros de Bosch desarrollan sistemas de asistencia y de seguridad, que ofrecen cada vez mayores prestaciones y son la base para la conducción automática.