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Podemos imaginarnos sentados en nuestro vehículo sobre unos comodísimos asientos, que envuelvan nuestra espalda proporcionándonos una excepcional sujeción, además de un confort extremo. Sentir cómo, al tomar una “inquietante” curva, nuestro coche pareciera desplazarse sobre raíles, gracias a los sistemas de control de estabilidad, combinados con unos excepcionales neumáticos y una suspensión activísima, o cómo la potencia y efectividad del sistema de frenado nos aporta confianza frente al vértigo que suscitan la potencia y la velocidad que transfieren de los motores actuales. Los sistemas como el aviso de cambio involuntario de carril, detecciones de ángulo muerto, asistentes de velocidad y un largo etc., conforman parte del conjunto de medidas o sistemas que todos deseamos ver integrados en nuestro vehículo. Claro, somos inteligentes y no queremos correr riesgos al volante. Precisamos seguridad.

No, no solo es confort lo que nos proporciona el equipo climatizador de nuestro vehículo. Por lo general, el sistema de climatización de nuestro vehículo es apreciado únicamente por el confort térmico que nos proporciona, pero no, no es únicamente la sensación de refugio frente a las infernales temperaturas estivales, tiene que ver con nuestro bienestar y sobre todo, es sinónimo de seguridad.

Usted ya sabe que mirar el móvil, apagar un cigarrillo, comer, e incluso manipular la radio mientras se conduce, nos hace bajar peligrosamente la guardia, y fíjese, las altas temperaturas provocan fatiga, adormecimiento, o incluso desfallecimiento, en definitiva, una peligrosa pérdida de atención. La pérdida de reflejos al volante, cuando la temperatura es demasiado alta, podría equipararse a la que supone conducir bajo los efectos del alcohol. Fíjese, un conductor sofocado por un calor intenso reaccionará hasta un 20% más lento que si el habitáculo estuviese a una temperatura de 25° C, y esto no es baladí.

Tampoco es suficiente, como algunos argumentan, bajar las ventanillas para ventilar un habitáculo que podría encontrarse a 55° C a la hora de tomar el volante. Las ventanillas abajo contribuyen a bajar la temperatura lo más rápido posible, pero no será suficiente para situarnos y mantenernos en la zona apropiada de confort y seguridad. Para alcanzar una temperatura que se adecue a las expectativas de seguridad que pretendemos, será necesario activar nuestro climatizador o equipo de A/C.

Claramente, la temperatura en el habitáculo es sinónimo de confort, pero también lo es de seguridad, lo que nos invita a reflexionar sobre la manera en la que usamos este importante sistema de nuestro vehículo y cómo realizamos el mantenimiento del mismo. Como usuario, le invitamos a conocer su funcionamiento, úselo unos minutos incluso en invierno para que los componentes se lubriquen, exija reparaciones eficaces, componentes, y consumibles de calidad. Ya sabe, es por seguridad.