La legislación de la Unión Europea (UE) establece que todos los vehículos deberán emitir menos de 95 g/km de CO2 en el 2021, por lo que esta fecha es un momento crucial para los fabricantes de automóviles que ya están trabajando para adaptarse a la que será su nueva realidad. En concreto, en España las emisiones medias de CO2 de los automóviles de nueva matriculación en el primer semestre de 2019 aumentaron un 1,7% respecto al mismo periodo del año anterior hasta llegar a los 118g/km, después de haber experimentado también aumentos en los dos últimos ejercicios.

Con el objetivo de disminuir el CO2 que los vehículos emiten actualmente, las marcas están reduciendo el tamaño de los motores para gastar menos combustible y están instalando turbocompresores para no poner en riesgo su rendimiento. En la actualidad, casi el 70% de los vehículos nuevos vendidos en Europa vienen equipados con un turbocompresor, y según los últimos estudios, la producción de vehículos con esta tecnología será de 62,5 millones de unidades en 2022 cuando los fabricantes ya estén aplicando la nueva legislación de la UE.

Sin embargo, la reducción de tamaño de los motores implica que éstos tienen que funcionar en situaciones más exigentes, como en temperaturas extremas y con altas presiones, momentos en que los motores compactos con turbocompresores son propensos a sufrir problemas graves de motor.

Como solución, Shell ha creado una gama de productos de baja viscosidad, Shell Helix Ultra 0W, diseñada para proteger los motores y ayudar a los fabricantes, mecánicos y conductores a cumplir los nuevos objetivos de emisiones marcados por la UE. Un turbocompresor gira a más de 150.000 revoluciones por minuto y puede alcanzar hasta 1.000° C, con lo que Shell Helix 0W no solo contribuye a que el motor se mantenga refrigerado, sino que, además, lubrica los cojinetes del turbocompresor, que son propensos a la obstrucción y pueden provocar daños.

Además, la formulación de baja viscosidad y menor fricción de Shell Helix Ultra 0W permite ahorrar hasta un 3% más de combustible. Al utilizar esta gama, un automóvil puede reducir las emisiones de CO2 hasta 70kg por año, calculando una distancia promedio anual de 14.500 km por año, o lo que es lo mismo, la cantidad que se generaría al preparar 7.000 tazas de café.

Sin embargo, Shell Helix Ultra 0W no solo ayuda al mantenimiento del turbocompresor sino también en el de los nuevos motores que necesitan aceites específicos para cumplir con los requisitos cada vez más estrictos del sector. Por ejemplo, la pre-ignición a bajas velocidades (LSPI en sus siglas en inglés) es una situación de combustión anormal causada por presiones altas en la cámara de combustión, comunes en los motores modernos, que pueden ocurrir mientras se conduce en condiciones de baja velocidad y alto par motor. La prevención de fallos de pre-combustión no controladas (LSPI) se puede conseguir mediante el uso de formulaciones de aceite concretas, y Shell Helix Ultra 0W, tiene las propiedades necesarias para cumplir con estos nuevos estándares de la industria.