La instalación de muchos de los productos de bajo costo y calidad incierta que se venden, por ejemplo, por internet, pueden tener graves consecuencias, tanto para conductores como para los talleres que los montan. Sólo las piezas homologadas del sistema de escape cumplen la normativa y pueden comercializarse siguiendo las normas europeas. Estos garantizan su calidad y contribuyen a proteger el vehículo, el medio ambiente y la salud de las personas.

¿Qué es la homologación?

Las piezas y accesorios para vehículos deben pasar una serie de pruebas y obtener la correspondiente aprobación, de conformidad con las directivas comunitarias. Esto se denomina proceso de homologación y sirve para garantizar que los productos de posventa se corresponden con los productos originales, garantizando un nivel correcto de ruido y garantizando el óptimo rendimiento del vehículo tras la sustitución de sus componentes. Esto se verifica mediante pruebas intensivas. Cada componente del vehículo debe llevar el código estampado que garantiza el haber pasado las pruebas técnicas correspondientes. Donde también se indica el país que emite la homologación, la directiva técnica que le corresponde, así como el número de homologación de la pieza aprobada.

Todo aquel que venda o instale sistemas de escape no homologados no sólo comete un delito, sino que también contribuye a provocar riesgos para el vehículo, el medio ambiente y la salud de las personas. Con productos no homologados resulta imposible que todos los gases nocivos queden reducidos al mínimo mediante los sistemas anticontaminación del vehículo, ya que estos productos afectan seriamente a estos sistemas impidiendo que realicen correctamente la función para la que han sido diseñados. Al mismo tiempo los sistemas de escape no homologados varían la contrapresión interna del sistema de escape afectando negativamente al nivel de ruido, al consumo y al rendimiento del motor.

Los fabricantes que venden productos no homologados ahorran en los costosos procesos de desarrollo y producción, así como en realizar las pruebas de homologación, que garantizan la calidad, y el rendimiento y efectividad de sus productos, por lo que pueden ofrecer dichos productos a precios mucho más reducidos a los consumidores poco informados.

Pero incluso los menores cambios en el diseño interior del sistema de escape pueden acarrear graves consecuencias para el rendimiento del motor y el consumo de combustible, además de afectar muy negativamente a la vida útil y al rendimiento del sistema anticontaminación de nuestro vehículo. Los silenciadores no homologados, debido a su diseño (diferente al de equipo original) presentan variaciones importantes en el nivel de contrapresión de los gases que circulan por su interior. Estos cambios de diseño pueden aumentar o disminuir la contrapresión de los gases del escape con efectos negativos en ambos casos.

Una contrapresión inferior de los gases del escape hará que durante el cruce de válvulas, en el tiempo de vaciado de los gases de escape quemados, una pequeña porción de mezcla aire/combustible procedente de la admisión se escape de la cámara de combustión junto con los gases quemados. Esto daña de manera permanente el catalizador reduciendo su rendimiento y vida útil, al mismo tiempo se reduce el rendimiento del motor, se incrementa el consumo y el nivel de ruido.

Por otro lado, si se aumenta la contrapresión, los gases quemados necesitan más tiempo para salir del cilindro durante el cruce de válvulas, por lo que al cerrarse la válvula de escape parte del gas quemado permanece en su interior mezclándose con la mezcla aire combustible que entra por la admisión. En el siguiente ciclo de combustión este gas quemado desacelera la explosión haciendo que la mezcla explote más lenta, reduciendo la potencia del motor y provocando que este expulse los gases todavía ardiendo. Esto provoca que las válvulas de escape y sus asientos se destruyan por fusión debido a la gran temperatura soportada por los mismos durante el proceso. Los gases en combustión llegan también al catalizador, que, en el peor de los casos, puede llegar a fundirse en cuestión de minutos.

Las emisiones de hidrocarburos sin quemar son una de las principales causas de la niebla conocida como 'smog', y son, además, cancerígenos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el polvo muy fino constituye un riesgo para la salud. Si se supera el nivel crítico de ruido aumenta el riesgo de enfermedades coronarias, incluyendo los ataques al corazón. También afectan a la audición y al bienestar físico. Y tiene otras consecuencias para la salud humana, ya que los óxidos de nitrógeno combinados con agua provocan la lluvia ácida, que a su vez causa una súper acidificación de lagos y ríos, y graves daños a los bosques.

Pero además, la instalación de piezas de automóvil no homologadas tiene consecuencias legales para el taller y para el conductor. Todo aquel que instale productos no homologados está cometiendo un delito penalizado con sanciones administrativas. En cuanto al conductor, puede invalidar las garantías y en algunos casos la cobertura del seguro. El uso de elementos de escape no homologados causa en la mayoría de los casos la no superación de las pruebas de ITV debido a su simple detección mediante la prueba de gases de escape.

El sistema de escape. Un elemento importante para el rendimiento del motor y el consumo de combustible

Las legislaciones medioambientales son cada vez más estrictas para reducir el cambio climático y los daños al medio ambiente provocados por los gases de los escapes. En 2015 asistimos a la nueva implantación de la normativa Euro VI, con sus posteriores variaciones: Euro 6c y Euro 6d. Dentro de la Unión Europea, es obligatorio desde 1993 para los motores de gasolina y desde 1997 para los diésel, que los nuevos vehículos vayan equipados con sistemas anticontaminación equipados con catalizador. Esta iniciativa ha hecho de los sistemas de escape uno de los elementos más sofisticados de los motores de cuatro tiempos, tanto diésel como gasolina, ya que el rendimiento de estos motores depende directamente de la contrapresión de los gases del escape.

La contrapresión garantiza que siempre esté disponible la máxima potencia, lo que contribuye a minimizar el consumo de combustible. El catalizador es uno de los principales elementos constitutivos del sistema de escape y su tarea es convertir gases dañinos, como el monóxido de carbono (CO), el combustible sin quemar (HC) y los óxidos de nitrógeno (NOx), en dióxido de carbono (CO2), agua (H2O) y nitrógeno (N2). Este proceso tiene lugar con la ayuda de metales preciosos como el platino, el paladio y el rodio, que hay en el interior del catalizador. Cuando el monolito se calienta por encima de los 300ºC, los metales preciosos aceleran las reacciones de los gases nocivos del escape que se transforman en gases no nocivos antes de ser expulsados a la atmósfera.

Los sistemas Walker 

Walker es una firma pionera en el campo del control de emisiones de escapes y uno de los principales comercializadores de tecnologías de escapes, tanto en forma de primer equipo como de productos de posventa. Todos los productos Walker® han sido homologados de conformidad con las directivas comunitarias. Al escoger los sistemas de escape homologados de Walker®, talleres y conductores pueden estar seguros de que los gases perjudiciales, como el monóxido de carbono, los hidrocarburos sin quemar, los óxidos de nitrógeno y las partículas sólidas (humo negro), quedan reducidos al mínimo gracias a un correcto diseño que garantiza una correcta contrapresión y manteniendo en todo momento los niveles acústicos permitidos. Con ello se garantiza una protección efectiva del medio natural y la salud humana.

Walker forma parte de DRiV Incorporated, uno de los principales fabricantes mundiales de primer equipo (OE). Entre sus productos OE para escapes se incluyen:

  • Catalizadores de oxidación para diésel: Convierten gases perjudiciales como el monóxido de carbono (CO) y los hidrocarburos sin quemar (HC), en dióxido de carbono (CO2) y agua (H2O).
  • Catalizadores de oxidación - reducción para gasolina: A la función del catalizador de oxidación se le añade el proceso de reducción de los óxidos de nitrógeno (NOx), transformándolos en dióxido de carbono (CO2), agua (H2O) y nitrógeno (N2).
  • Catalizadores Selectivos de Reducción (sistema SCR): Reduce los óxidos de nitrógeno (NOx) a nitrógeno y agua.
  • Catalizadores Trampa de NOx: Recogen los óxidos de nitrógeno (NOx) en el catalizador y los reducen a dióxido de carbono (CO2) y nitrógeno (N2).
  • Filtros Anti-Partículas (FAP) tanto diésel (en su mayoría), como también para gasolina: Los gases con contenido en partículas sólidas quedan retenidos en el interior del filtro y se queman con ayuda catalítica y/o de aditivos.

Los filtros antipartículas diésel y los catalizadores con sistema SCR (reducción catalítica selectiva) cumplen ya la norma sobre gases de escapes Euro VI en sus versiones más recientes.

DRiV Incorporated no sólo ofrece a sus clientes productos de la máxima calidad, sino también soporte en diagnóstico y formación. Esta estrategia forma parte del nuevo concepto de DRiV Incorporated como Proveedor de Soluciones. Los productos homologados se reconocen mediante códigos especiales, válidos en toda la UE.

Símbolos de homologación para silenciadores. La Directiva 70/157/EEC establece unos valores límite definidos para el ruido y la contrapresión. El símbolo de la homologación sólo será válido si todas las cifras están colocadas en la misma línea. La "e" debe figurar en minúscula y siempre dentro de un rectángulo, junto con el número que especifica el país de homologación. El rectángulo debe ir seguido por la especificación de la directiva afectada, que puede no ser sólo la Directiva 70/157/EEC, sino también las posteriores modificaciones introducidas con las Directivas 77/212/EEC, 84/424/EEC o 92/97/EEC. En último lugar debe figurar el número de homologación de cuatro o cinco dígitos.

Símbolos de homologación para catalizadores y FAP. Garantizan un correcto rendimiento, contrapresión y nivel acústico de la unidad adquirida. La Directiva 70/220/EEC estipula unos valores límite para las emisiones de gases contaminantes que proceden del motor. En el caso del símbolo de homologación, todas las cifras deben estar en la misma línea.

Hay también dos símbolos válidos de homologación basados en la Directriz 103 Y 59 de Naciones Unidas. Este código, anterior en el tiempo, se asignó a los productos de repuesto antes de que fueran aprobadas las directivas de la UE, pero sigue siendo válido. Primero figura la "E" y el número de código del país de aprobación, dentro de un círculo. A continuación viene el número de la Directriz (103 o 59) y, al igual que en los demás códigos, finalmente la directiva y el número de homologación.

El nuevo código sólo se diferencia de la versión antigua en que hay una R después del número de directiva. Este carácter aparece en todos los vehículos fabricados con posterioridad al 23 de febrero de 1997.