Con alrededor de 28 millones de unidades producidas, el sistema CDC es uno de los sistemas de chasis electrónicos más utilizados en los coches. Con el fin de proporcionar a los talleres el mejor apoyo posible para los trabajos de mantenimiento de los vehículos con amortiguadores CDC, ZF Aftermarket amplía su oferta con piezas de repuesto Sachs CDC para automóviles medianos y compactos, junto con muchas nuevas incorporaciones en vehículos de gama alta.

Con los amortiguadores CDC, los conductores pueden seleccionar y conducir diferentes ajustes de conducción de forma dinámica según sus preferencias personales. Por el contrario, los sistemas de chasis convencionales dictan la configuración (estándar o deportiva) una vez que el vehículo ha sido configurado. En tal caso, el cambio sólo es posible con la instalación de nuevas piezas.

Por otro lado, el CDC de Sachs se controla electrónicamente mediante electroválvulas que ajustan la fuerza de amortiguación óptima en fracciones de segundo. Esto permite que el conductor no pierda la estabilidad de la conducción durante una maniobra evasiva o una frenada de emergencia. En tal caso, el CDC ajusta la curva característica del amortiguador a un ajuste “duro” de forma inmediata.

A lo largo de 2020, la gama se amplió en unas 30 referencias adicionales. Bajo su marca Sachs, los repuestos de CDC están disponibles para, pero no limitados, a los modelos Audi A4 (YOM 2007 a 2015), Audi Q5 (YOM 2008 a 2016), Audi Q7 (YOM 2006 a 2015), Porsche Cayenne (YOM 2002 a 2010 y 2010 a 2017) y Volkswagen Touareg (YOM 2002 a 2010 y 2010 a 2018).

ZFA CDC Sachs amortiguadores 2

El gran número de vehículos equipados con tecnología CDC, desde su lanzamiento inicial hace unos 20 años, significa que cada vez más vehículos con esta tecnología serán atendidos en talleres independientes. Los amortiguadores como tales son muy duraderos gracias a un sistema de control electrónico que puede compensar hasta cierto punto el desgaste del rendimiento de la amortiguación, pero es necesario sustituir este componente en determinadas circunstancias, por ejemplo, después de cargas especialmente pesadas, de una conducción permanente en condiciones de carretera extenuantes o debido a un elevado kilometraje. Otras fuentes de fallo de los amortiguadores del CDC incluyen el desgaste de las válvulas solenoides, cables y conectores o los daños causados por las mordeduras de roedores o la corrosión.

“Los talleres no deben temer que el reemplazo de los amortiguadores del CDC implique grandes desafíos técnicos”, aseguran desde ZF Aftermarket, ya que el amortiguador se reemplaza de la misma manera que su contraparte hidráulica, pero algunas versiones requieren un emparejamiento electrónico adicional. Además, la empresa destaca el potencial de venta que ofrecen los vehículos con amortiguadores electrónicos por las siguientes razones:

  1. El mal funcionamiento del sistema de amortiguadores electrónicos se comunica al conductor mediante una lámpara indicadora. A diferencia de los amortiguadores hidráulicos, con su pérdida gradual de rendimiento, que el conductor a menudo no nota, la luz indicadora es una clara señal conforme se debe visitar al taller. Esta alarma visual aumenta la seguridad vial al hacer que los conductores sean conscientes de las reparaciones necesarias de las piezas críticas para la seguridad.
  2. Los amortiguadores electrónicos deben ser reemplazados por partes idénticas. La adaptación de los componentes hidráulicos invalidaría la homologación del vehículo. La sustitución de los amortiguadores por piezas originales preservará la seguridad y el valor del vehículo.
  3. Reparando un complejo sistema de suspensión electrónica, el taller puede demostrar su competencia al cliente y diferenciarse así de sus competidores.