De nuevo a vueltas con el tema de las baterías y sus posibles desarrollos en el futuro a medio y largo plazo. En este caso, os acercamos una serie de predicciones realizadas por el Comité de Cambio Climático del Reino Unido (Comitee on Climate Change) en un sesudo estudio publicado recientemente, sobre el que ya extrajimos algunas ideas clave hace solo unos días.

Según este comité, las baterías de Ion-Litio tendrán un techo de desarrollo en los 300 Wh/kg (aproximadamente el doble de su densidad energética actual y 40 veces menor que la gasolina) para dar paso posteriormente a las baterías de Litio-Azufre y Litio-Aire, cuya densidad energética podría acercarse a los 1.000 Wh/kg reales. Hasta aquí las buenas noticias; las malas son que estos dos hitos se alcanzarían alrededor de 2020 y 2030, respectivamente.Siempre según el estudio del mencionado comité, la química con más posibilidades de éxito en la "línea sucesoria" de la familia del Litio sería la combinación de Litio con Níquel-Cobalto-Manganeso, también conocidas como Litio NCM, combinada con electrodos de alta capacidad de silicio. Podrían alcanzar los 300 kWh/kg, pero su viabilidad para producción en serie no se espera para antes de 2020.

Un apartado no menor en el desarrollo eléctrico, totalmente asociado al desarrollo químico es la reducción de costes, para la que el estudio de referencia también presenta una predicción estimada. Básicamente, se espera una caída del coste de un 50% hacia 2020 y de un 70% hacia 2030, ambas cifras con respecto al coste actual de un kWh, no acumulativas entre sí.

Los dos elementos que conducen el coste en esta trayectoria descendente serían, por un lado, la mejora en la densidad energética que implicaría una menor utilización de materiales a igualdad de prestaciones (no sólo en las celdas, sino en su empaquetado y control electrónico) y también por la estandarización y la producción a gran escala (que exige la venta a gran escala, requisito que está muy lejos de cumplirse a día de hoy).

Por último y en consonancia con el incremento en la densidad energética, un pack de baterías para un coche eléctrico debería ver reducida su masa en un 30% alrededor de 2020 y casi en un 50% hacia 2030, de nuevo con respecto a la situación actual. La trayectoria esperada es francamente buena pero, como siempre, el problema son los plazos manejados y la incertidumbre que va asociada a ellos. Toca esperar, parece.

 

Vía | Tecmovia