La conducción automatizada significa básicamente, reemplazar gradualmente al conductor por la tecnología. Pero hay mucho más: "Queremos que los coches sean mejores conductores que las personas y, de este modo, aumentar la seguridad vial. En otras palabras, la tecnología tiene que funcionar de forma más fiable que las personas", afirma Harald Kröger, miembro del Consejo de Administración de Bosch.

Esto supone un gran reto, sobre todo en lo que respecta a la detección del entorno. Sólo si sabe exactamente, y en todo momento, lo que está sucediendo a su alrededor, un vehículo automatizado puede elegir la estrategia de conducción correcta y, sobre todo, segura. Bosch utiliza diversas tecnologías para controlar el entorno, incluyendo ultrasonidos, radar y vídeo. Cuando se trata de la estructura y la función, las cámaras se acercan más al ojo humano, razón por la cual serán de gran valor para la conducción automatizada y, de hecho, ya desempeñan un papel clave en la asistencia al conductor. Bosch ya ha logrado llevar la tecnología de las cámaras para automóviles a un nuevo nivel. Esta nueva tecnología de Bosch se estrenará en los vehículos en 2019. La combinación de su exclusivo enfoque multitrayecto y la inteligencia artificial (AI) para el reconocimiento de objetos, hará que la detección del entorno sea mucho más fiable y el tráfico vial más seguro. Bosch aspira a convertirse en el líder del mercado y referente en la tecnología de cámaras.

Los vehículos con asistencia al conductor, sistemas de frenada automática de emergencia y capacidad de conducción automatizada deben poder ver todos los objetos de su entorno. Además, deben ser capaces de detectar en un instante si un objeto es relevante para su estrategia de conducción. Con la misma rapidez, tienen que determinar cuál será su reacción frente a los objetos en cuestión. ¿Deben frenar, esquivar o continuar su camino? A diferencia del ojo humano, la nueva cámara de vídeo mono MPC3 de Bosch ha sido optimizada para manejar tales decisiones. Para los humanos, mirar es una cosa, pero reconocer lo que ven nuestros ojos es otra. Nuestros ojos pueden ser maravillas de la naturaleza, pero tenemos nuestras debilidades cuando se trata de la percepción visual. Sólo porque veamos algo no significa que lo reconozcamos y lo entendamos.

Muchos conductores implicados en accidentes afirman que estuvieron mirando en la dirección correcta, pero no detectaron a la otra persona. Se estima que hasta un 50% de las colisiones de tráfico son atribuibles a este fenómeno. En este sentido, la nueva cámara de Bosch es superior al ojo humano, sobre todo porque nunca se cansa y funciona igual de bien, tanto tras muchas horas de conducción como durante el primer kilómetro.

La gran fortaleza de la nueva tecnología reside en su robusto reconocimiento de objetos, gracias al enfoque multitrayecto de Bosch, haciendo uso también, de la inteligencia artificial. Por ejemplo, los ingenieros de Bosch han enseñado a la cámara a detectar de forma fiable si el borde de la carretera es transitable, incluso en ausencia de marcas en la carretera. Esta inteligencia que posee la cámara se basa en el ‘know-how’ de Bosch y está integrada en un chip, conocido como V3H, fabricado por la empresa japonesa Renesas. También puede mejorar los sistemas de asistencia al conductor anteriores y ampliar su campo de aplicación.

Por ejemplo, podría mejorar los sistemas de frenada automática de emergencia para evitar que los vehículos colisionen con diferentes tipos de animales. Además, esto podría hacer más fiable la frenada de emergencia, ya que la cámara puede reconocer a los peatones, incluso cuando están parcialmente ocultos. La innovación de Bosch mejora también la detección de la señalización vial. La nueva cámara ofrece un reconocimiento óptico de signos, leyendo de forma fiable el texto y los números de las señales de tráfico, y presentando esta información al conductor en la pantalla del salpicadero.