En la actualidad, el tráfico en las ciudades está en demasiadas ocasiones congestionado y es poco predecible, pues los automóviles comparten las calles con bicicletas, motocicletas, camiones y autobuses.

Por todo ello, es habitual ver coches en doble fila y a los peatones cruzando la calle de forma imprevisible. La imagen de vehículos sorteando estos peligros de forma completamente autónoma es, a día de hoy, casi inimaginable.

 

"La conducción automatizada está llegando también a las ciudades. El nivel de automatización está aumentando gradualmente, comenzando con los sistemas de asistencia al conductor", asegura Dietrich Manstetten, que trabaja en investigación e ingeniería avanzada de Robert Bosch GmbH.

Junto con su colega, Lutz Bürkle y un equipo de 11 investigadores de Bosch, desarrolla la tecnología necesaria para hacer realidad el proyecto, como parte de la iniciativa de investigación UR:BAN.

En este sentido, los investigadores han hecho grandes progresos. "Una de las cosas que hemos enseñado a los coches es a predecir lo que va a ocurrir a continuación, y ayudar así a los conductores a realizar una acción evasiva cuando se produce un inminente riesgo de impactar a un peatón", recalca Bürkle.

Un requisito previo para realizar las funciones de conducción automatizada es incorporar sensores que monitoricen de manera fiable el entorno del vehículo. "Sólo cuando sabemos lo que está pasando alrededor del coche podemos determinar la estrategia correcta de conducción", apunta el dirigente.

De igual modo, un componente de Bosch basado en el reconocimiento del entorno es su cámara de vídeo estéreo, que ya se ha empezado a montar en algunos vehículos. Montada detrás del parabrisas, cerca del espejo retrovisor, la cámara controla la parte delantera del vehículo de pruebas y transmite esta información a un procesador situado en el maletero, que se encarga de analizar los datos más de diez veces por segundo.

Pero Bosch no se detiene ahí: por medio de algoritmos inteligentes, hacemos que el equipo calcule cualquier cambio que se produzca en el entorno y hacia dónde se dirigen los objetos. En otras palabras, la tecnología de Bosch no sólo detecta la posición actual de los peatones y ciclistas, sino que también predice dónde estarán dentro de un segundo. Esto abre nuevas oportunidades para la protección de los peatones.

Sobre esta base, los investigadores de Bosch han desarrollado un sistema de asistencia que interviene para evitar una colisión con un peatón. A una velocidad de hasta 50 km por hora, el sistema ayuda a los conductores a frenar y a realizar una maniobra evasiva.

Si la frenada por sí sola no es suficiente para evitar atropellar a un peatón que de repente aparece delante del coche, el asistente calcula instantáneamente una maniobra evasiva. Tan pronto como el conductor da un volantazo para evitar el accidente, el sistema entra en acción para apoyar la maniobra de dirección.

Según nuestros estudios, concluye Bürkle, siempre que el conductor reacciona al menos medio segundo antes de una posible colisión, el sistema de asistencia puede ayudar a evitar que éste finalmente se produzca en el 58 por ciento de los casos.

Las situaciones críticas se producen cuando los conductores se distraen y no prestan la atención debida a la carretera. La solución de Bosch se denomina 'observación del conductor'. "Mediante la supervisión de la línea de visión del conductor, unas diminutas cámaras situadas en el interior del vehículo pueden saber si sus ojos están mirando en la dirección correcta", dice Manstetten.