Existe en la actualidad un debate abierto en los medios de comunicación sobre el diésel y la calidad del aire. Aun así, los modernos motores diésel están hoy día presentes en todo tipo de automóviles, desde los utilitarios hasta las berlinas de alta gama, y son el fruto de una historia de éxito fraguada en una serie de innovaciones tecnológicas que les convierten en económicos, limpios y divertidos de conducir.

 

El Common Rail y los sistemas para el post-tratamiento de los gases de escape son sólo la punta de lanza de una tecnología que seguirá mejorando aún más en los próximos años, gracias a las innovaciones que están por llegar y que mejorarán las emisiones de partículas y de óxido de nitrógeno.

De acuerdo con los estudios comparativos realizados por el Automóvil Club Alemán (ADAC), los modernos motores diésel consumen hasta un 25% menos de combustible que un motor de gasolina comparable, lo que implica un 35% más de autonomía.

En este sentido, los nuevos vehículos diésel emiten hasta un 15% menos de CO2 que su modelo equiparable de gasolina. En términos de rendimiento, tienen hasta un 40% más de par motor que uno similar de gasolina, dependiendo del modelo y tamaño del vehículo. Esto permite acelerar cómodamente, incluso a bajas revoluciones.

Además, este alto par motor está disponible en un amplio rango de velocidades, mejorando así la aceleración en la horquilla entre 80-120 km/h, un factor importante a tener en cuenta en los adelantamientos.

Desde la introducción de la legislación sobre emisiones europeas, adoptada en 1993 con la Euro 1, las emisiones del tráfico se han reducido drásticamente. Los avances tecnológicos introducidos en los vehículos - donde Bosch ha jugado un papel importante - han hecho posible reducir todo tipo de emisiones.

La tecnología Bosch está haciendo que los coches sean cada vez más eficientes, más confortables y más divertidos de conducir, tres aspectos que se unen en el Bosch Recuperation System. En el Nuevo Ciclo de Conducción Europeo, el híbrido de 48 voltios puede reducir las emisiones de CO2 en un 7 por ciento (basado en la clase compacta). Gracias a la ayuda del sistema de conducción por inercia "a vela", el coche ofrece una conducción más suave y puede entregar un par motor adicional de 150 Nm.

Los vehículos electrificados se pueden beneficiar de la conectividad, haciendo que sean más seguros, más eficientes y más divertidos de conducir. Un ejemplo de ello es el horizonte electrónico conectado.

En el futuro, esta tecnología de Bosch suministrará información esencial en tiempo real sobre el tráfico como tramos en obras, atascos y accidentes. A partir de esta base será posible mejorar aún más las funciones existentes, tales como el Start/Stop con conducción "a vela".

Al mismo tiempo, los híbridos enchufables puede utilizar el sistema para implementar una estrategia de funcionamiento predictivo. Estas tecnologías combinadas pueden reducir las emisiones de CO2 en un porcentaje de dos dígitos.

Los ingenieros de Bosch están centrando sus trabajos cada vez más en las emisiones en conducción real. Por su parte, la Unión Europea está estudiando la posibilidad de introducir pruebas de emisiones en conducción real "Real Driving Emissions - RDE" a partir de 2017.

Este método de medición para los coches diésel se concentra principalmente en las emisiones de óxidos de nitrógeno y monóxido de carbono en las situaciones de conducción que se darían en la vida real.

Bosch apoya firmemente el desarrollo y la introducción de la prueba de Emisiones en Conducción Real (RDE) en toda la UE. Esta complementará el actual ciclo de pruebas y reducirá las emisiones de manera significativa, incluso bajo situaciones que se dan en la vida real.

Asimismo, las soluciones tecnológicas para cumplir los valores límite de la Euro 6, en condiciones de conducción normales, están ya disponibles en la actualidad y el problema no está en la tecnología diésel como tal, sino en que los automóviles que se puedan encontrar en el mercado tengan un rendimiento real satisfactorio.