La tecnología V2G, del inglés Vehicle-to-grid, que traducido al español equivaldría a “Del Vehículo a la Red”, supone reinventar el concepto de coche eléctrico como exclusivo acumulador energético, significa darle una nueva dimensión dentro del esquema global de la red eléctrica.

Por definición, el coche eléctrico cuenta con un motor que prescinde de carburantes fósiles en favor de la energía eléctrica. Esta electricidad procede de la red eléctrica doméstica. Gracias a los puntos de recarga, los coches eléctricos incorporan la energía cuando se encuentran conectados a la red eléctrica y acumulan en sus baterías la energía para, posteriormente, ser utilizada mientras el vehículo está en un desplazamiento.

Es a partir de este resumen sencillo en el que aparece la opción de darle, literalmente, la vuelta al esquema, y otorgarle al coche eléctrico el protagonismo como dispensador eléctrico que pueda devolver y suministrar la electricidad a la red eléctrica doméstica. Se convierte entonces en una relación bidireccional donde el vehículo y la red eléctrica alternan el papel protagonista con la energía como nexo común.

La tecnología V2G permite ceder la electricidad almacenada en los acumuladores de los coches a la red eléctrica cuando los coches se encuentran conectados a una toma de corriente. De esta manera, el usuario del vehículo puede aportar la energía de su coche cuando éste no la usa, de tal forma que se reincorporaría al cómputo global de la red en circulación.

La gestión inteligente de la recarga del vehículo eléctrico mediante herramientas como la tecnología NissanConnect EV, que permite la gestión de los horarios de recarga de los coches eléctricos de Nissan en las horas valle, o tarifas de menor coste energético, también permite la cesión de la energía acumulada integrándose el coche eléctrico en la ecuación como un miembro más de la red V2G. En Francia, Alemania o el Reino Unido ya está operativo este protocolo V2G, una opción que ha de ser ofertada por la red eléctrica local.

Esto supone beneficios directos al usuario del coche eléctrico que pueden ser desde los económicos, al ahorro energético, gracias al hecho de poder elegir los horarios de recarga de su vehículo, o introducir a su coche como fuente de energía, lo que supondrá que la red eléctrica bonificaría este aporte de electricidad.

No podemos olvidarnos de los aportes sociales y ambientales que supone que los coches eléctricos adscritos a la tecnología V2G producen ya que, al ceder energía ya generada, evitan una sobreproducción de energía eléctrica. Esto también reduce el riesgo de que se produzcan sobrecargas de red y, por lo tanto, posibles apagones o cortes de suministro al conjunto de usuarios. Todo ello, tan solo por permitir devolver la energía que el coche eléctrico ya había recibido anteriormente.