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ECEC recomienda revisar neumáticos, frenos, sistema de refrigeración y frenos tras el verano

El calor y los trayectos largos pueden afectar al rendimiento de estos componentes por el desgaste y el sobreesfuerzo al que se somete el vehículo, o por el impacto de las altas temperaturas.
ECEC revision neumaticos

La revisión de los vehículos tras las vacaciones de verano es tan importante como la revisión y el mantenimiento previos a los viajes de largo recorrido, más aún en momentos con altas temperaturas, advierten desde ‘Elige calidad, elige confianza’ (ECEC), iniciativa compuesta por una veintena de los principales fabricantes de componentes de automoción de primer equipo.


“El calor y los trayectos de largo recorrido pueden afectar al rendimiento del vehículo y, especialmente, al de ciertos componentes como los neumáticos, frenos, sistema de refrigeración o los niveles de líquido del vehículo”, señalan desde la iniciativa. “Tras las operaciones salida y retorno del verano es cuando más averías pueden surgir, ya que los viajes por carretera suponen un desgaste y sobreesfuerzo para el coche, dada la cantidad de kilómetros que se suelen realizar, el sobrepeso al que se somete al vehículo, las altas temperaturas y los atascos”.


En este sentido, ECEC recomienda llevar a cabo una revisión exhaustiva de algunos de los componentes que más sufren en esta época: neumáticos, sistema de refrigeración, limpiaparabrisas, frenos y niveles de líquidos.


  • Los neumáticos sufren más en verano debido a que las altas temperaturas los desgastan con mayor facilidad, por lo que se debe revisar el dibujo y la presión de los mismos.
  • Se debe comprobar que el sistema de refrigeración funciona correctamente, ya que un uso excesivo puede alterar su rendimiento.
  • En cuanto a los limpiaparabrisas, se recomienda revisar que el estado de la goma es el correcto.
  • Se debe prestar especial atención al estado de los frenos, ya que las altas temperaturas a las que se exponen las pastillas pueden dar lugar a un desgaste prematuro, así como a los niveles de líquidos, pues estos suelen reducirse tras largos desplazamientos.





La falta de mantenimiento del automóvil es la principal causa de estas averías, algo que se puede prevenir con revisiones periódicas, las cuales deberán ser más frecuentes si el vehículo tiene más de diez años.


Por otro lado, las baterías suelen fallar en invierno pero, en realidad, son las altas temperaturas del verano las responsables de su mayor desgaste, se usen o no. A pesar de que la batería se almacene en condiciones óptimas, está continuamente sometida a un proceso de autodescarga por el que, cuando las temperaturas son elevadas como puede ser en verano, provocan una mayor autodescarga de la misma.


En invierno, la baja temperatura del motor y del aceite demandan a las baterías mayor potencia de arranque que, en ocasiones, no se consigue dado el deterioro que han sufrido durante el verano. Además, las bajas temperaturas propias del invierno influyen en el proceso químico que tiene lugar en el interior de la batería, lo que también afecta al arranque y la recarga.


Para combatir los efectos de las temperaturas, muchos fabricantes de baterías orientan su estrategia de I+D+i a mejorar la autonomía y aceptación de carga de este componente por encima del 30%, lo que reduce el riesgo de avería o descarga, mejorando su rendimiento incluso en condiciones meteorológicas extremas.

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