Las altas temperaturas y los trayectos largos favorecen que determinadas piezas del vehículo se deterioren. Según informes publicados por las principales asociaciones del sector, las averías más comunes en verano están relacionadas con los sistemas de alumbrado y señalización, neumáticos, suspensión, frenos y aire acondicionado. Desde Confortauto Hankook Masters consideran fundamental una puesta a punto del vehículo antes de realizar cualquier desplazamiento.

1. Comprobar el funcionamiento del aire acondicionado y/o climatizador. Gran parte de los vehículos que acuden al taller durante los meses de verano lo hacen por una avería en su sistema de aire acondicionado o climatización. Debido al buen tiempo del que gozamos en nuestro país durante gran parte del año, el aire acondicionado y/o el climatizador no lo utilizamos ya que podemos circular sin necesidad de ajustar la temperatura en la que se encuentra el habitáculo del vehículo. Precisamente por todo este tiempo que permanece inactivo, el sistema puede acabar generando averías. "Por ello antes de que las temperaturas más altas lleguen, es indispensable poner los sistemas de climatización a funcionar para comprobar su estado, y en caso de detectar algún problema, acercarnos por nuestro taller Confortauto más cercano para su reparación y/o recarga", recomiendan desde la enseña.

2. Los problemas con la batería son los más frecuentes en verano. Las baterías de coche son elementos muy sensibles a los cambios bruscos de temperatura, sobre todo cuando hace mucho calor. Las temperaturas que superan los 20º provocan un envejecimiento más rápido de la batería. El calor hace que el ácido del interior de la batería se seque con más facilidad y si la batería está cerca del final de su vida útil, tiene muchas más probabilidades de estropearse. Además, el calor también puede afectar a las baterías que están en buen estado, sobre todo cuando usamos el coche ocasionalmente o con poca frecuencia. Es posible que a priori no detectemos un rendimiento incorrecto de la batería, por ello es importante dedicarle unos minutos para comprobar su tiempo de arranque y que los bornes no están blanquecinos. Si la batería se ha sulfatado, es importante proceder a limpiarla con la mayor brevedad y, en caso de ser necesario, sustituirla.

3. Comprobar los líquidos, limpiaparabrisas y la iluminación. Es importante revisar los niveles del líquido de frenos, refrigerante y del limpiaparabrisas. La comprobación de los niveles debe hacerse con el motor apagado y en llano. En caso de detectar que alguno de ellos ha descendido de forma brusca y sin motivo alguno, habrá que acudir a un taller para una revisión en profundidad. Lo mismo ocurre con la iluminación del automóvil, debemos percatarnos que no hay luces fundidas y que todas funcionan correctamente. Sin una buena visibilidad en carretera, de poco servirá haber comprobado todo lo anterior.

4. Comprobar que los limpiaparabrisas estén en buen estado. En esta temporada del año, aunque las lluvias no sean frecuentes, el día más inesperado nos puede sorprender una tormenta de verano o “gota fría”. Las gomas de los limpiaparabrisas son muy sensibles al calor y pueden deteriorarse debido a los efectos del sol, por ello debemos revisarlas bien, para asegurarnos de que la goma no se cuartee y pierdan eficacia. También debemos chequear el buen estado y funcionamiento de las escobillas, su coste sustitución es muy reducido por lo que si detectamos que alguna no está del todo bien, lo más idóneo es cambiarla.

5. Comprobar la correcta presión y estado de los neumáticos. Los neumáticos son el único elemento del automóvil que está en continuo contacto con la carretera. Es muy importante tener en cuenta la presión que nos recomienda el fabricante y comprobarla periódicamente para detectar si algún neumático hubiera perdido aire de forma sospechosa. Durante la revisión de los neumáticos también hay que tener en cuenta el desgaste de las cubiertas. Si la banda de rodadura está a ras del testigo o son inferiores a 3 mm ha llegado el momento de cambiarlos. Además, el calor provoca que los neumáticos se deterioren más verano. El efecto de las altas temperaturas del asfalto provoca un mayor desgaste en las gomas, lo que puede hacer que pierdan su eficacia. Esto se une a que en verano llegan las vacaciones y casi todos aprovechamos para hacer viajes en coche más largos de lo que hacemos el resto del año, lo que también provoca un mayor desgaste de los neumáticos. Por eso, es importante que en verano revisemos con frecuencia la presión y el estado de los neumáticos, para evitar reventones, pinchazos y otros problemas.

6. Las revisiones del motor, suspensión y frenos del vehículo, en un taller por un profesional cualificado. No es raro que con el calor del verano el motor del coche pueda sufrir un “calentón”, una avería del motor por problemas en dos elementos fundamentales: el electroventilador y el termostato, que se encargan de regular la temperatura del motor, llevando y controlando el líquido refrigerante al motor. Si estos fallan, el líquido refrigerante no llega, produciéndose el sobrecalentamiento del sistema motriz de nuestro coche.

7. La suspensión. Se encarga de absorber las irregularidades del suelo y de asegurar que las ruedas estén siempre en contacto con el firme. Su vida media ronda los 60.000 km, aunque es altamente recomendable revisarla cada 20.000 km. Si notamos un desgaste anormal de los neumáticos, rebotes en exceso, ruidos extraños al pasar por un resalto, o desnivelación en el coche (está inclinado hacia un lado o más hundido por delante que por detrás), estos son síntomas de que la suspensión de nuestro coche está en mal estado.

8. Sistema de frenado. Está compuesto por una serie de pastillas que actúan por fricción sobre los discos de freno o el tambor. Debido a su constante exposición al efecto calorífico, es el sistema que más sufre y se resiente. Asimismo, las mismas pastillas de freno pueden deformarse por la acción de la presión que se transforma en calor al que se suma el de la temperatura exterior, lo que puede desembocar en un fallo de funcionamiento de los latiguillos de freno.