Sufrir un pico de alergia al volante, con sus correspondientes estornudos, moqueo y ojos llorosos, interfiere negativamente en la conducción e incrementa el riesgo de sufrir un accidente. De hecho, una secuencia de estornudos equivale a recorrer más de 100 metros a ciegas, según los datos del último informe del comparador de seguros de coche Acierto.com. Aunque depende de la velocidad a la que se desplace el vehículo.

Casi dos de cada cinco conductores reconocen que la alergia les impide conducir normalmente. Y no es la única actividad, sino que les ocurre los mismo con el deporte, sus momentos de ocio y hasta el trabajo. Respecto a este último, son más del 60% los que afirman que la alergia les impide desarrollar con normalidad sus obligaciones laborales.

A pesar de las consecuencias, sólo un 20% de los afectados está siendo o ha sido tratado por un médico. El resto, o no se trata, se automedica o recurre a las recomendaciones de sus allegados; de hecho, la mayoría confía en las recomendaciones de su farmacéutico y prefiere acudir a él antes que al médico.

La mayoría de alergias son tratadas con antihistamínicos, cuyos efectos más habituales son la somnolencia y la disminución del estado de alerta y el retraso del tiempo de reacción, todos ellos muy importantes al volante. Desde Acierto.com lanzan una serie de recomendaciones para atenuar los síntomas y sentarse al volante con mayor seguridad:

  • Lavarse la cara y los ojos antes de salir, y hacerse con unas buenas gafas de sol con cristales antirreflejantes.
  • Prescindir de los ambientadores.
  • No fumar en el interior del habitáculo. Los conductores que lo hacen favorecen la evolución y el agravamiento del cuadro clínico rinosinusal. Por no hablar de las distracciones que hacerlo conlleva.
  • Consultar los niveles de polen en la web de la Red Española de Alergología, e incluso existen apps específicas.
  • Circular con las ventanillas subidas
  • Aspirar el coche regularmente y mantenerlo limpio.
  • Comprobar los filtros y cambiarlos si es necesario. El filtro antipolen, además, es uno de los que más suelen descuidarse.