En la actualidad, el conjunto del sector en Baleares mantiene en stock unos 10.000 vehículos movidos con diésel que tendrán una difícil salida en el mercado balear tras la aprobación de la Ley de Cambio Climático. “En el mejor de los casos, tendrán que ser liquidados con pérdidas o incluso exportados a otras regiones de España con el sobrecoste que supone para los comerciantes de la región”, alertan desde Ancove.

“La mayoría de los negocios de venta de vehículos de ocasión que ejercen en las islas son pequeños propietarios que viven al día y que no disponen de suficiente músculo financiero para afrontar semejante quebranto económico”, añaden desde la asociación.

Ancove es consciente de que la ley balear prevé que aquellos vehículos diésel comprados antes del 1 de enero de 2025 puedan seguir circulando por las Islas. Sin embargo, el mensaje lanzado con la ley va a hacer que la mayoría de los consumidores se retraiga a la hora de adquirir un turismo diésel. “Es el efecto del desconcierto y la incertidumbre que ha cundido entre los compradores de vehículos, tanto nuevos como usados en el conjunto del mercado en España, con los mensajes lanzados desde la Administración central y muchas autonómicas y locales”.

Actualmente, existe escasez de vehículos usados de gasolina, híbridos y eléctricos, por lo que la mayoría de la oferta en el mercado es diésel. Según datos de la entidad, casi el 65% de las ventas de turismos de ocasión del pasado año usaban este combustible. “Además, las unidades con otras motorizaciones están en el nicho de kilómetro cero y procedentes del alquiler, de menos de un año de antigüedad, con precios mucho más altos y, por tanto, fuera del alcance de una buena parte de la clientela del mercado de ocasión”.

Ancove alerta de que la entrada en vigor de la ley implicará el encarecimiento de los turismos de ocasión en Baleares, con el consiguiente quebranto para los ciudadanos con un menor poder adquisitivo que no pueden acceder a un vehículo nuevo ni a uno de menos de cuatro años de antigüedad. Por ello, la asociación solicita del Gobierno Balear un plan de ayudas al achatarramiento que incluya la venta de unidades de diésel y gasolina de segunda mano de menos de seis años, que permita a los comerciantes de la región afrontar de forma ordena la transición hacia una movilidad más limpia, un objetivo que comparte la asociación y todos los comerciantes baleares.

Igualmente, Ancove pide “tranquilidad” a los usuarios de la comunidad autónoma, recordándoles que la compra de un turismo diésel sigue siendo “una alternativa acertada”, por la eficiencia de unos motores que consumen menos que los de gasolina y emiten menos CO2, y que no tendrán problemas para circular en Baleares, ni en el presente ni a partir de 2025.

“En Ancove entendemos que toda prohibición debe ir acompañada de un plan de medidas que permita la transición ordenada”, declara su presidente Elías Iglesias. “Los más de 400 comerciantes de la región dan un servicio vital a aquellos ciudadanos que optan por un vehículo de ocasión, en la mayoría de los casos porque no pueden acceder a uno nuevo. Si el Gobierno Balear no establece ayudas para ordenar la transición, sufrirán las familias que viven de la venta de turismos de ocasión, pero especialmente los ciudadanos menos pudientes que verán como aumenta el precio de los turismos de segunda mano de la región”.