El Ministerio de Industria convocaba el pasado 23 de noviembre la Mesa de Automoción, a la que, además de otros departamentos del Gobierno, asistió el sector de la automoción en su conjunto, representado por las asociaciones de fabricantes de automóviles (ANFAC) y de componentes (Sernauto), y las de distribución y comercialización de vehículos (Faconauto y Ganvam). En concreto, la ministra Reyes Marotó anunció que el Gobierno tiene previsto movilizar unos 10.000 millones de euros durante los próximos tres años del nuevo mecanismo “Next Generation EU” para reactivar el sector de la automoción, lo que supone un 14% del total del presupuesto europeo.

Por su parte, las cuatro entidades advirtieron en la reunión de la necesidad de definir el modelo para la industria de la automoción que se ha de alcanzar a través de la puesta en marcha de las acciones contempladas en el Plan de Impulso a la Cadena de Valor del Sector de la Automoción. El sector valora positivamente que se priorice al sector a la hora de asignar y pedir los fondos europeos, y ofrece su colaboración para trabajar en un modelo constructivo para la industria.

En un comunicado, el conjunto de la cadena de valor afirma que “el Plan de Impulso es positivo para el sector en el sentido de incluir medidas a corto plazo para fomentar en su recuperación, y a medio y largo plazo para progresar en la transformación del sector hacia la industria de la movilidad del futuro”. Lo que resulta ahora muy necesario es, según las asociaciones, “definir un modelo constructivo, proactivo y consensuado con el sector, en el que se alcanzarán los objetivos de descarbonización y digitalización del parque planteados con Europa pero manteniendo la industria, el empleo de calidad y el tamaño del mercado, con una transición inclusiva que permita la transformación del tejido actual con los menores impactos negativos posibles. Todos apostamos por una transición ordenada hacia los vehículos cero emisiones y una movilidad descarbonizada, ese es el compromiso y estamos convencidos de que lo vamos a conseguir”.

La automoción aboga por una reforma integral de su fiscalidad, que incluya criterios medioambientales, privilegie los vehículos electrificados, penalice el uso de vehículos más viejos respecto de la compra de vehículos más eficientes y que no dificulte la renovación del parque

El sector entiende que se encuentra en un punto de inflexión muy importante porque la crisis provocada por la pandemia se va a prolongar previsiblemente en 2021, sin que los apoyos al mercado y la industria estén asegurados después de diciembre de 2020. Además, si no se remedia como han hecho otros países como Francia o Portugal, la adaptación a la nueva normativa de medición de emisiones de CO2 (WLTP) provocará una subida del Impuesto de Matriculación (que se abona en función de estas emisiones), “muy negativa” según las asociaciones, en este contexto de caída del mercado de al menos un 35% en 2020, la tercera peor de Europa.

La automoción aboga, por el contrario, por una reforma integral de su fiscalidad, que incluya criterios medioambientales, privilegie los vehículos electrificados, penalice el uso de vehículos más viejos respecto de la compra de vehículos más eficientes y que no dificulte la renovación del parque. En este sentido, el sector pide que el impacto se neutralice ajustando la tarifa del impuesto mientras se recupera de la crisis y se consensúa el nuevo paquete fiscal anunciado por el Gobierno en el Plan de Impulso. La cadena de valor en bloque se muestra “consciente de que el Gobierno está trabajando desde diversos ámbitos en este aspecto urgente del Impuesto de Matriculación” y entiende que “la decisión está ya en la mesa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez”, al que pidieron “una solución rápida y alineada con el Plan de Impulso”.

Además, ANFAC, Sernauto, Faconauto y Ganvam destacan como “muy relevante” incrementar la deducción por innovación en procesos también para las empresas grandes, “verdaderas tractoras de la innovación y creadoras de inversión y empleo, y al objeto de evitar que la innovación se haga por parte de países competidores de nuestro entorno y no en territorio español”.

Las asociaciones del sector aspiran a mantener un objetivo de tres millones de vehículos producidos en España en todo momento y de un mercado de vehículos de 1,5 millones de unidades anuales

Las asociaciones del sector reclaman así claridad en este modelo y un compromiso claro de que el objetivo final común es la descarbonización y digitalización, pero aspirando a mantener un objetivo de tres millones de vehículos producidos en España en todo momento y de un mercado de vehículos de 1,5 millones de unidades anuales. “España debe priorizar el mantenimiento de la producción y el empleo en nuestro país, y eso es posible con unas medidas que faciliten la transición de manera ordenada”, afirmaron.

La Automoción pide, igualmente, que el modelo constructivo que todos apoyan se debe concretar a través de la Mesa de la Automoción, promovida por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, que consideran que es “el foro donde todos los agentes pueden aportar y de donde deberían salir las propuestas de aplicación óptimas y consensuadas para la consecución de los objetivos compartidos”. En este sentido, abogan por su consolidación y por la creación de grupos de trabajo que ya estaban previstos y que deberían debatir cómo aplicar las medidas del Plan de Impulso, al considerar que las medidas se deben consensuar antes con la industria y que es necesario que un único foro coordine un sector tan importante para la economía y empleo. Sin embargo, se mostraron preocupados por la escasa dotación de fondos para el Ministerio de Industria en los Presupuestos Generales del Estado frente a otras partidas “cuando la reindustrialización es un pilar del plan de recuperación europeo, un pilar que no vemos reflejado de este modo en los Presupuestos Generales del Estado”.

En esta línea, las asociaciones resaltaron la importancia de conseguir y gestionar convenientemente los fondos europeos para la Automoción, a través de proyectos tractores como los que se están trabajando y que tendrán el máximo impacto en la transformación del sector, el progreso hacia la movilidad sostenible y el empleo de calidad generado en toda la geografía española.

“La necesaria transición a la movilidad del futuro se tiene que hacer sin poner en riesgo la industria y los empleos, estimulando fuertemente la demanda de vehículos sin emisiones para que la oferta y la producción se adecúen a ella, pero acompañando el modelo y medidas sectoriales a la realidad del mercado y de la producción en nuestro país en cada momento, donde todas las tecnologías juegan un papel esencial”, concluyeron los representantes del sector, que representa el 11% del PIB y da empleo al 9% de la población activa, unos dos millones de puestos de trabajo teniendo en cuenta toda la cadena de valor.