Tras la crisis del Covid-19, Sigaus apuesta este 2020 por contribuir a la recuperación económica y social de la Comunidad de Madrid en clave ambiental. Conocedores de la importancia de este momento de ‘reconstrucción’, y del papel impulsor que la Economía Circular debe jugar en la misma, Sigaus ha incrementado de forma notable la financiación de la recogida del aceite usado para contribuir a la supervivencia del sector gestor y garantizar que este residuo peligroso se sigue recogiendo y tratando, evitando un importante impacto ambiental, y generando con él nuevas materias primas, además de ahorrar emisiones de efecto invernadero y consumo energético.

El residuo que generan los aceites lubricantes procedentes de los motores de los vehículos y la maquinaria industrial contiene sustancias tóxicas y metales pesados que lo convierten en un potente enemigo para el medio ambiente. Desde 2007 el sistema Sigaus se encarga de su recogida y correcta gestión en toda España, gracias a una red de casi 200 instalaciones gestoras, 12 de ellas ubicadas en la Comunidad de Madrid.

Se trata, en muchos casos, de pequeñas empresas de carácter local que este año han visto amenazada su subsistencia debido a la pandemia. Ante la paralización de su actividad, con una caída media del 40%, Sigaus ha llevado a cabo una modificación total del modelo de financiación aplicado hasta ahora y que estará vigente hasta finales de año, para asegurar la continuidad de la recogida del aceite usado, con independencia de la cantidad o del lugar donde se produzca el residuo. Así, Sigaus está abonando desde el mes de abril una cantidad fija mensual a cada una de estas empresas, en función de la actividad realizada el año pasado, proporcionando una línea estable de ingresos desvinculada de la precaria situación de 2020. El cambio puede llegar a suponer (tomando como referencia la actividad real registrada en el mes de abril) un incremento en la cantidad percibida por tonelada recogida cercano a 6 veces la cantidad percibida en 2019. Adicionalmente, se han agilizado los plazos de pago a estas empresas (de 60 a 30 días) con el fin de inyectar liquidez en el sector.

Durante 2019, en la Comunidad de Madrid se recogieron y reciclaron un total de 13.124 toneladas de aceites industriales usados, a través de más de 21.000 recogidas registradas y atendiendo con ello a 7.123 establecimientos productores repartidos en 143 municipios (que abarcan al 99,8% de la población de la comunidad autónoma). 5.046 de estos establecimientos tenían que ver con la automoción, 815 eran industrias y 1.262 realizaron otras actividades (construcción, servicios o instalaciones de la Administración, entre otras).

Debido a la amplia diversidad de usos del aceite lubricante (desde todo el parque de vehículos a la maquinaria agrícola, y desde una gran industria a un pequeño transformador de un lugar remoto), el aceite usado se genera de forma muy fragmentada y dispersa geográficamente, por lo que resulta crucial dar cobertura a todos los puntos del territorio de la Comunidad de Madrid, incluyendo las zonas rurales y alejadas de los grandes focos de población y actividad económica, donde los costes logísticos de la gestión del residuo se multiplican.

En la Comunidad de Madrid, durante 2019, el 36% de los municipios en los que Sigaus recogió aceites usados son rurales. En ellos atendió a 203 productores. Asimismo, se atendió a 154 productores en zonas de montaña y a 21 situados en localidades de menos de 1.000 habitantes. Y se registró una intensa actividad en zonas de alta vulnerabilidad ambiental. En concreto, en el entorno de espacios protegidos, se atendió en 2019 a un total de 31 productores del residuo en 5 espacios, recogiéndose un total de 75 toneladas de aceites usados.

En lo que respecta a la recogida en el entorno de recursos hídricos, otra de las zonas más sensibles en materia de contaminación (por generarse este residuo en estado líquido y presentar tan baja biodegradabilidad), en 2019 se atendieron en estas zonas (ríos, embalses, lagos y otras zonas sensibles) a un total de 20 productores de aceites usados, que generaron 35 toneladas de residuo.

Una vez recogido, el aceite usado se traslada a instalaciones especializadas para su análisis previo y tratamiento final con el objetivo de que pueda ser 100% aprovechado, bien como base lubricante para la fabricación de nuevos aceites (regeneración) o bien como combustible de características similares al fuel óleo (valorización energética).

En el caso de la Comunidad de Madrid, el aceite usado finalmente gestionado, una vez retirados los impropios de agua o lodos que puede contener el residuo, fue de 12.854 toneladas, de las que un 66% se destinó a regeneración, el tratamiento prioritario por sus importantes beneficios ambientales y económicos, mientras que el 34% restante se valorizó energéticamente.

Gracias a la regeneración, en 2019 fue posible retornar al mercado en la Comunidad de Madrid un total de 5.324 toneladas de nuevos lubricantes. Además de la obtención de estas materias primas (para las que, de no contar con el aceite usado, se hubieran necesitado 2,5 millones de barriles de petróleo), la regeneración es un proceso que aporta importantes beneficios en la lucha contra el cambio climático y que, en el caso de la Comunidad de Madrid, supuso evitar la emisión a la atmósfera de un total de 5.673 toneladas de CO2.

Por su parte, el aceite usado valorizado energéticamente con el objetivo de fabricar combustible de uso industrial permitió ahorrar una energía equivalente a 4 GWh, y 448.000 barriles de petróleo.