Con motivo de la cumbre UE-Brexit, los fabricantes y proveedores europeos del automóvil quieren dar la voz de alarma sobre el daño potencial que el Brexit puede hacer a la competitividad de su industria, que representa el 6,5% del PIB de la UE y proporciona empleo a unos 12,2 millones de europeos de todo el continente.

Según destacan desde la patronal ACEA, la fabricación de automóviles es una industria altamente compleja. Sólo una parte del vehículo puede estar compuesto por más de 30 componentes, que se someten a un proceso de más de un centenar de pasos para convertirse en un producto terminado. Un vehículo, a su vez, se compone de alrededor de 30.000 componentes.

Los fabricantes de vehículos operan actualmente en unas 300 plantas de ensamblaje y producción en Europa. A menudo se fabrican motores o transmisiones en un país y se ensambla el vehículo final en otro. “El mercado único europeo prevé un alto nivel de integración económica y normativa al respecto, que se refleja en que la industria del automóvil ha situado estratégicamente a sus operaciones de negocio en términos de cadenas de suministro, centros de producción y redes de distribución”, destacan desde ACEA.

Hoy en día, la Unión Europea es el mayor socio comercial del Reino Unido. Más de la mitad de todos los coches y el 90% de todos los vehículos comerciales construidos en el Reino Unido el año pasado fueron comprados por los clientes en Europa. Por su parte, la UE representa más del 80% del volumen de importación de vehículos de motor en el Reino Unido, por valor de 42.000 millones de euros. Siete de cada diez nuevos automóviles vendidos en el país proceden de plantas europeas.

En palabras de Erik Jonnaert, secretario general de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), “actualmente, la industria automotriz de la Unión Europea y del Reino Unido están estrechamente integradas desde el punto de vista económico, reglamentario y técnico. Con toda seguridad, cualquier cambio a este nivel de integración tendrá un impacto adverso sobre los fabricantes de automóviles con operaciones en la UE o el Reino Unido, así como en la economía europea en general”.

Este posible impacto se dejaría sentir en una serie de áreas, incluidos aranceles procedimientos aduaneros, marco regulatorio y el acceso a la mano de obra. Los aranceles, por ejemplo, podrían ascender al 10% para los vehículos de pasajeros, de entre el 10% y el 22% para vehículos comerciales, y del 3% al 4% de media para piezas y componentes.

Por su parte, Sigrid de Vries, secretario general de la Asociación Europea de Proveedores de Automoción (CLEPA), ha declarado que el mercado único de la UE es determinante en la competitividad global de la industria. “Los fabricantes de vehículos y proveedores de componentes están integrados en una red de fabricación que abarca toda Europa. Los aranceles y el acceso al mercado libre de cargas, así como un marco regulatorio estable y predecible, son instrumentos cruciales para mantener el liderazgo tecnológico de la industria de proveedores, las inversiones seguras y los puestos de trabajo”.