Neil Pattemore, director técnico de Figiefa, aprovechó el 32º Congreso de Ancera para recordar que los procesos de reparación y mantenimiento están cada vez más ligados a la telemática, y que los sistemas actuales proporcionan un acceso privilegiado al constructor y sus redes de concesionarios frente al sector independiente, que tiene un acceso limitado y que queda fuera de la posibilidad de ofrecer diversos productos y servicios al propietario del coche.

Hoy, el proceso de reparación comienza cuando el vehículo llega al taller de reparación. Se identifica mediante el VIN, se conecta el equipo de diagnosis, se identifican las necesidades de mantenimiento y reparación, se realizan los pertinentes tests y se le devuelve el vehículo al cliente. En el futuro, este proceso empezará de forma remota en el coche. Se debe facilitar el acceso a los datos directamente en el vehículo. Es entonces cuando se realiza la diagnosis y el mantenimiento dinámico y preventivo. El taller puede configurar los datos del vehículo de forma remota y realizar los tests también de forma remota. “En la actualidad, los constructores de vehículos imponen un acceso a los datos restringido, que permite leer datos pero no realizar algunos diagnósticos ni acceder a los datos y funciones completas del vehículo”, comentó Pattemore.

Para el coche conectado, hay algunas habilidades clave necesarias para ofrecer productos/servicios, como el acceso remoto al vehículo, el acceso directo a los datos generados (en bruto) de forma remota y el acceso directo a los recursos y funciones completas del vehículo de forma remota. “Porque el proceso, como decimos, comenzará en el vehículo, en el que la calidad de los datos y la capacidad de interactuar con los sistemas electrónicos determinará la calidad de servicios. El debate del acceso a los datos es insuficiente si hablamos del coche conectado, ya que se necesitan más cosas”.

El ponente puso varios ejemplos de servicios del constructor, como identificar mantenimientos en base al estilo de conducción del conductor (una conducción deportiva puede necesitar adelantar esos mantenimientos). Y el conductor puede tener acceso a una oferta de precios de recambios o servicios directamente en la consola del vehículo. Mientras, los operadores independientes necesitan una interfaz via web que hace inoperable estos servicios.

“Ahora, toda la comunicación remota es controlada por el concesionario, que no permite el acceso directo a los datos, ni la comunicación directa con nuestros clientes, no posibilidad de leer y escribir funciones del vehículo y que incluso, monitorizan nuestro negocio si nosotros tenemos acceso a él. No se accede en tiempo real a los datos ni al cliente”, añadió.

Por último, el ponente enumeró algunos de los sistemas telemáticos a bordo ya existentes en el mercado. “No hay justificaciones objetivas para que los constructores no dejen a terceras partes que compitan. Necesitamos legislación para proveer de acceso a los operadores independientes”, apostilló.