Hablando sobre la relación entre el canal online y offline y la reciente compra de Oscaro por parte de Autodis, Jesús Lucas (Cecauto) opinó que la venta por internet “es imparable, nos ha llegado muy rápido, como consumidores nos parece maravilloso pero no tanto como empresarios”. Para Lucas, “lo que más me preocupa no es la entrada de nuevos integrantes a este sector, sino la gran cantidad de información que hay en la nube y se transmite a los usuarios y los clientes y, a veces, nos impide racionalizar nuestros negocios”. El responsable de Cecauto señaló que muchos de estos negocios online “están en quiebra, y por eso se están vendiendo ahora”.

En lo que respecta a la digitalización y la conectividad y el posible redireccionamiento hacia el canal marquista, Alejandro Vicario (CGA) aportó que “constituían una amenaza, y hasta ahora sólo accedían a ellos las marcas de automóviles. Ahora mismo se está promoviendo la creación de plataformas como Caruso -a la que ya se han incorporado ATR, Global One o ADI- para interpretar esos datos”. Benito Tesier (Sernauto) añadió que también asociaciones como Clepa o Figiefa están trabajando en la apertura de ese acceso a la información “no sólo del vehículo al usuario, sino también en la forma de añadir información a ese vehículo. Como sector, tendremos que trabajar intensamente”.

Otro tema a debate fue el posible aumento futuro del parque de eléctricos e híbridos y la preparación del sector ante este cambio. Para Fernando Riesco (Dipart), “no serán cambios que se produzcan de forma inmediata. Estamos en un sector que se amolda muy bien a todos los cambios, y lo más importante es saber a qué coste llegará la información del vehículo a los talleres y distribuidores, hay que estar pendientes para que ese acceso sea a un coste razonable”. Riesco continuó comentando que “hay que acompañar al taller en todo este cambio, siempre de una forma rentable para todos”.

Lluis Tarrés (Serca) aportó tres razones por las que se retrasa la concentración de la distribución: la atomización del mercado, un problema cultural muy fuerte y que la información del mercado español no es fiable y los inversores desconfían

Un aspecto más que está de actualidad como elemento disruptivo es la llegada de nuevos modelos de distribución como Distrigo (PSA) o ProService (grupo VW) y cómo afectará al canal multimarca. Para José Luis Bravo (Aser), la llegada de los constructores a la posventa “presupone que tienen interés en el mercado. Pero lo importante es reconocer que algo estaremos haciendo bien cuando los modelos que vienen intentan copiar el modelo existente aquí. Creo que lo que haces bien tienes que intentar hacerlo mejor que nadie”. Según Bravo, “la decisión la tiene el taller, que es el comprador, quien decide dónde y a quién comprar. Quiero libertad en la venta y en la compra, que me dejen vender esas piezas y que no haya piezas cautivas”. El responsable de Aser, además, opinó que nos tenemos que preocupar “de que nuestros negocios sean diferentes, que es la forma de que sean atractivos”. 

Por último, la consolidación de la distribución que está teniendo lugar en Europa protagonizó el debate, centrado en por qué España no ha sucumbido aún a esa dinámica. Lluis Tarrés (Serca) aportó tres razones por las que se está retrasando esta concentración. “La atomización del mercado es altísima y es difícil concentrar un volumen interesante para el comprador; también hay un problema cultural muy fuerte, que creemos que nuestra empresa es la mejor, es una barrera cultural que nos frena. Y, lo más importante, es que para los consolidadores extranjeros, la información del mercado español no es fiable, los datos que les llegan no son reales, y los inversores no confían y acaban invirtiendo en otro lado”.