Si un taller que ha decidido continuar con su actividad necesita acogerse a un ERTE por causa de fuerza mayor, Ganvam aclara que será la autoridad laboral competente la que resuelva si estos negocios pueden beneficiarse de este tipo de expedientes de regulación temporal de empleo. Habría que acreditar una caída drástica de la actividad vinculada a la crisis del coronavirus.

Desde la asociación recomiendan a los talleres cerrar al público y habilitar un servicio de guardia con un teléfono de emergencia para atender casos excepcionales relacionados con vehículos clave, como el sector sanitario, logístico, transporte o personas autorizadas. Pero, según Ganvam, "hay otros que optan por abrir al público con el beneplácito de algunas autoridades locales, a pesar de las recomendaciones sanitarias, cada vez más restrictivas”.

Con independencia de la decisión que cada taller adopte por sus circunstancias, la patronal de la distribución aclara que el Real Decreto Ley 8/2020, de medidas urgentes extraordinarias para hacer frente al impacto económico del coronavirus, “permite acreditar la fuerza mayor justificando razones como el cierre temporal de locales al público, pero además hay otros motivos como restricciones de la movilidad de personas o mercancías, la falta de suministros que impidan continuar con el desarrollo de la actividad o situaciones derivadas del contagio de la plantilla”.

Dado que, al frenarse la actividad descenderán los ingresos dificultando poder hacer frente a los gastos habituales, Ganvam aconseja a aquellos que decidan continuar abiertos “la puesta en marcha de un plan de contingencia reduciendo los recursos al mínimo y sometiendo a un ERTE al resto de la plantilla, mientras que a aquellos que decidan cerrar les aconseja presentar este ERTE de forma inmediata”.