No todo es tan “sencillo” como cerrar una venta o reparar un golpe de chapa; en más de una ocasión las circunstancias se enredan hasta el punto de parecer un juego de estrategia, llegando a poner a prueba la paciencia de los más templados al grito de “¿dónde está la cámara oculta? En el caso de los talleres, el quebradero de cabeza viene cuando tienen en sus instalaciones el coche de un extranjero que ha tenido un accidente durante sus vacaciones y tras meses sin saber nada del propietario se ven en la tesitura de qué hacer con el vehículo, máxime cuando la aseguradora ya no se hará cargo de los gastos de estancia. ¿Inventado? No, real como la vida misma.

En opinión de Ganvam, una cosa es que los talleres tengan deber de guarda y custodia y otra cosa bien distinta es que se convierta en una obligación infinita. Pero ocurre lo siguiente: el taller puede solicitar a Tráfico una autorización para llevar al desguace estos vehículos, una vez enviada una comunicación al conductor para que lo retire con la advertencia de que, de no hacerlo en un plazo de dos meses, se achatarrará. Lo que pasa es que este procedimiento está pensado para coches matriculados en España.

Sin embargo, no todo está perdido. La opción que le queda al taller es tratar de comunicarse por escrito con el propietario -burofax o telegrama- indicándole que debe pasar a retirar el coche, previo pago de los importes pendientes y advirtiéndole de que si no lo retira en el plazo estipulado, se desguazará. Con esta prueba, el taller podrá acreditar que ha actuado de forma correcta si se produce cualquier reclamación.

No siempre el protagonismo de estos casos tan rocambolescos se lo lleva un extranjero, también son muchas las situaciones provocadas por conductores nacionales que dejan a los talleres con cara de poker. ¿Qué pasa, por ejemplo, cuando mientras se está reparando un coche, con toda la mala suerte el propietario deja siniestro total el vehículo de sustitución? ¿Puede el taller quedarse con el coche del cliente hasta que le pague el coste del vehículo de cortesía?

Pues bien, resulta que en este caso la ley tiene un vacío. Los talleres tienen derecho a retener en prenda el vehículo que han reparado en caso de impago, por lo que si el conductor abona lo que debe por su avería podrá llevarse su coche aunque todavía no se haya hecho cargo del de sustitución. La reclamación de la deuda por el siniestro total tendrán que hacerla en un procedimiento judicial separado.

Como pone de manifiesto Ganvam a través de estas resoluciones, cualquier situación por muy atípica o enrevesada que resulte tiene siempre una salida jurídica que trata de encontrar el equilibrio entre los intereses de profesionales y consumidores.