Ya sea para llevar a cabo reparaciones o modificaciones, los talleres de chapa y pintura utilizan una serie de herramientas imprescindibles, algunas de ellas comunes a todos los talleres y otras específicas. Según explica Loctite en un artículo dentro de su Blog Ruta 401, es básico, en primer lugar, tener pistolas de pulverización, la evolución de los tradicionales aerógrafos empleados para realizar trabajos al detalle. Pueden ser manuales o automáticas y disponen de boquillas intercambiables para modificar el patrón de pulverización.

Otra herramienta indispensable es el PPS o sistema de preparación de pintura, aunque tampoco deben faltar máquinas de lijado, imprescindibles para la obtención de un acabado adecuado. En cuanto al compresor, se trata de una máquina que aspira aire a la presión y temperatura atmosférica ambiente, y lo comprime hasta conseguir una presión superior. Es fundamental ya que proporciona la energía necesaria para que funcionen gran parte de las herramientas del taller de pintura.

Respecto a la cabina de pintura, existen multitud de fabricantes y sólo hay que elegir la que mejor se adapte a las instalaciones, explican desde Loctite. Se debe prestar especial atención al sistema de filtrado, el cual se encarga de extraer el aire comprimido circulante, junto con todas las impurezas y agua condensada.

Por otro lado, las herramientas de chapa comprenden un buen kit de desarmado del vehículo compuesto por destornilladores, útiles para la extracción de grapas y una leva para guarnecidos; herramientas de choque, como martillo de bola, de lima, maza de goma, cortafríos, granetes y botadores, y martillo de carrocero; herramientas de corte como sierras; un juego de sufrideras o tases, que se usan como entibo para la reparación de abolladuras; y sopletes para soldadura.