La rentabilidad del área de carrocería y pintura de un taller está íntimamente ligada al correcto estado, limpieza y funcionamiento de las instalaciones, de los útiles y herramientas que se emplean, tanto en la reparación de la carrocería como en el repintado. Entre las instalaciones de la zona de pintura que exigen un mantenimiento continuo y programado destacan el sistema de aire comprimido, la cabina de pintura, los plénum, las lavadoras de pistolas o la sala de mezclas, recoge CSS en la última entrada de su blog.

Por ejemplo, una cabina de pintura en correcto estado de mantenimiento y limpieza permite unas condiciones idóneas de trabajo que facilitarán la aplicación de los distintos productos y conseguir resultados óptimos, consiguiendo que valores como iluminación, temperatura, humedad o velocidad del aire sean siempre los adecuados a los diferentes productos que se utilicen. Para mantener una cabina de pintura en perfecto estado es necesario una serie de mantenimientos periódicos de distintos elementos para que su rendimiento sea óptimo (limpieza de las paredes, de las rejillas del suelo, el foso, lámparas, sustitución de filtros y prefiltros,...).

En cuanto al sistema de aire comprimido, un aire puro es clave para conseguir un correcto proceso de repintado, de forma que un correcto mantenimiento de este sistema permite eliminar las partículas de suciedad de las tuberías, el agua que se origina por la condensación y los aceites del circuito.

Igualmente, la zona de lavado de pistolas debe tener un cuidado exquisito, pues unas pistolas sucias o no limpiadas correctamente pueden provocar que los productos utilizados para el repintado se contaminen, provocando defectos de repintado que impliquen repeticiones de trabajos, con lo que ello afecta a la productividad y al aumento de costes previstos para esa intervención.

Por otro lado, una correcta limpieza y mantenimiento tanto de la zona de preparación como del box de pintura o sala de mezclas también es fundamental, ya que un cuidado incorrecto de útiles y herramientas puede provocar contaminación en los procesos de preparación de mezclas. Además, un correcto funcionamiento de herramientas e instalaciones reduce el riesgo de accidentes laborales, otro factor que puede afectar a la productividad del taller y, por tanto, a su rentabilidad, al poder incidir en la disponibilidad del personal (bajas médicas).