Los acabados mate son la última tendencia en el sector de la automoción. Pero también representan un verdadero reto a la hora de pintar el vehículo y, sobre todo, de reparar estas superficies lisas y satinadas. Ello se debe a que la técnica habitual que se utiliza para reparar un barniz brillante está totalmente desaconsejada cuando se trata de un acabado mate, ya que nunca se debe lijar ni pulir.

Así, por ejemplo, los pequeños impactos de gravilla no se pueden lijar y los pequeños arañazos producidos en los paneles o las rayas producidas en los huecos de los tiradores de las puertas tampoco se pueden pulir. De lo contrario, estas pequeñas zonas quedarían más brillantes y el acabado mate no sería totalmente uniforme. De ahí que el sistema de pequeñas reparaciones (MicroRepair) y los difuminados no son factibles, pues repercutirían negativamente en el aspecto final del vehículo. Generalmente se ha de repintar todo el panel y, dependiendo de donde se encuentre el daño, a veces incluso conviene reparar todo el lateral del vehículo.

La reparación de superficies mate requiere, en definitiva, más tiempo y más materiales que en el caso de los acabados brillantes, y esto es importante que quede reflejado en el presupuesto. Si el trabajo se prepara correctamente y con la debida atención, utilizando los productos adecuados, el resultado de la reparación es perfecto.

Otro factor a tener en cuenta en este tipo de reparaciones es la precisión. La más mínima desviación en las proporciones de mezcla del endurecedor, el barniz y el disolvente afecta al grado de mate del acabado. Por eso, no es recomendable utilizar una regla de mezcla, y es preferible que el pintor pese previamente en la balanza las cantidades necesarias para un repintado total o parcial, según el caso. La función para la mezcla de productos auxiliares del programa Standowin de Standox permite pesar los materiales con total exactitud. La precisión también es fundamental a la hora de registrar el proceso de reparación y los materiales utilizados, de cara a facilitar la reproducción del color en futuras reparaciones.

Antes de comenzar con la reparación, conviene recordar que si los grosores de capa son diferentes ello puede incidir negativamente en el aspecto de la película de pintura seca, y quizás sea necesario adaptar las técnicas de aplicación habituales. En determinadas circunstancias, el aspecto obtenido tras dos pasadas "normales" será distinto al que se obtiene con dos pasadas "cargadas", una vez secas. Para evitar la aparición de brillos también es esencial respetar los tiempos de evaporación intermedia y final especificados en la ficha técnica. Incluso el tipo de secado es determinante a la hora de reparar un barniz mate. Así, por ejemplo, estos barnices no se pueden secar mediante infrarrojos y hay que tener en cuenta que el secado por aire o el secado acelerado mediante calor también producen diferencias en el grado de mate resultante. Si el acabado se seca al horno, queda más brillante que si se seca al aire.