En julio de 1969, Goodyear suministró productos esenciales para la nave espacial Apolo 11. Los frenos Goodyear ayudaron a los misiles a colocarse en las plataformas de lanzamiento, un sistema de "purga y acondicionamiento" de la compañía ayudó a los motores a hacer circular nitrógeno, oxígeno e hidrógeno. Además, el marco de la ventana del módulo de control fue fabricado por Goodyear, al igual que el panel en el que se montaron los instrumentos de aterrizaje.

Cuando el Apolo 11 cayó al océano al regresar a la Tierra, la cápsula se mantuvo en posición vertical gracias a los flotadores de Goodyear, para que los astronautas pudieran arrastrarse hasta las balsas de recuperación.

Después, los astronautas del Apolo utilizaron un pequeño vehículo para transportar equipo fotográfico, herramientas de excavación y 35 bolsas que llenaron con roca lunar. Por su parte, los neumáticos de 16 pulgadas de este carrito fueron el resultado de un proyecto de desarrollo en el que habían trabajado cientos de empleados de Goodyear.

Este año, y en el marco del 50º Aniversario de la llegada del hombre a la Luna, la exploración en el espacio de Goodyear se está llevando a cabo a través de un acuerdo con el Laboratorio Nacional de la Estación Espacial Internacional de Estados Unidos, que trabaja en colaboración con la NASA para utilizar el laboratorio orbital y todas sus innovaciones tecnológicas capaces de beneficiar a la vida en la Tierra.

El lanzamiento está previsto para el 21 de julio, cuando el SpaceX CRS-18 se dirigirá a la Estación Espacial Internacional. En el entorno de microgravedad de la estación espacial, Goodyear estudiará la formación de partículas de sílice, un material muy común utilizado en los neumáticos para turismos. Con la información que se recopile tras el experimento, los ingenieros y científicos de Goodyear podrán determinar si las partículas separadas de sílice precipitada se pueden aplicar en los neumáticos para mejorar su rendimiento.