La campaña de donación de Liqui Moly empezó a principios de abril con un volumen inicial de un millón de euros, con el objetivo de cubrir la retaguardia de los cuerpos de intervención de todo el mundo en su lucha contra el coronavirus. Con productos entregados gratuitamente, Liqui Moly quería aliviar económicamente a los cuerpos de bomberos, hospitales, servicios de salvamento, entregas de almuerzos a domicilio, tiendas parroquiales, servicios de cuidado móvil, así como organizaciones de primeros auxilios y otras asociaciones de utilidad pública para que pudieran obtener otros equipos necesarios.

En estos tiempos, no solo importan los desinfectantes y las máscaras faciales. “Hemos aportado lo que mejor sabemos hacer: aceites, aditivos y otros productos para el cuidado del automóvil”, destaca el director gerente de Liqui Moly, Ernst Prost. El funcionamiento de los vehículos de servicio tiene alta prioridad. “Los servicios de rescate y de bomberos no pueden funcionar sin aceite de motor. Por eso, aunque nuestros productos actúen sin que se les vea, son importantes para el funcionamiento de nuestro sistema sanitario”, añade el gerente.

Cuerpos de bomberos, servicios de rescate y organizaciones caritativas de todo el mundo mostraron interés, de manera que la campaña de donaciones no se limitó solo a Alemania. La empresa puso en marcha un programa de alcance similar para el mercado internacional. En total, se recibieron casi 15.000 solicitudes en la sede de la empresa en Ulm, lo que supuso más de 13.000 pedidos y más de 22.000 paquetes.

También se implementaron programas de apoyo en Liqui Moly Iberia. En Portugal, más de 420 cuerpos de bomberos se beneficiaron de este programa de apoyo, que aseguró un cuidado adicional a los vehículos de rescate. También en España se están llevando a cabo las últimas entregas a asociaciones de apoyo a domicilio y asistencia social.

El importe destinado en un principio resultó no ser suficiente, por lo que el programa de ayudas se amplió dos veces hasta alcanzar los 5,6 millones de euros (no se incluyen los costes de preparación de pedidos, envío y entrega en todo el mundo). “Hemos asumido este gasto por cuenta propia. Y no nos hemos preocupado por los certificados de donaciones”, afirma Ernst Prost. “A fin de cuentas, el propósito de los gastos especiales no era reducir la carga fiscal”.

Se trataba, antes que nada, de asumir la responsabilidad social. “Muchas personas realizan a diario una durísima labor para que la crisis de la pandemia no se agudice más. Para los que están en primera línea, nuestra donación supone un verdadero alivio”, afirma Prost. Según Liqui Moly, la situación financiera de todos los equipos de rescate y organizaciones es delicada y cualquier gasto que no tenga que asumirse supone una enorme ayuda para las mujeres y los hombres que están sirviendo a la sociedad.