Schaeffler comenzó a marcar el rumbo de las arquitecturas eléctricas a finales de la década de 1990, desarrollando productos híbridos en el entorno de la transmisión. “En el campo de los híbridos enchufables o aplicaciones híbridas en la actualidad, Schaeffler es capaz de integrar por completo tanto el software como la parte mecánica y mecatrónica, suministrándolos como componentes únicos”, afirma Matthias Zink, director general de Automoción en Schaeffler.

Actualmente, Schaeffler trabaja en varios pedidos de producción a gran escala para módulos híbridos de alto voltaje y alto rendimiento y ejes eléctricos para vehículos con baterías sin motores de combustión interna. También forman parte de la gama de productos de Schaeffler los sistemas de accionamiento eléctrico, como los módulos híbridos de 48 voltios que ya permiten a un vehículo arrancar con energía eléctrica, mantener la velocidad en el tráfico urbano en modo totalmente eléctrico y recuperar la energía de frenado.

Gracias a su nueva división “E-Mobility”, Schaeffler es capaz de aunar sus capacidades de ingeniería y sus productos y soluciones de sistema para vehículos híbridos y eléctricos con baterías para la transmisión del futuro. “A partir de productos individuales, Schaeffler, desde una perspectiva global sobre topologías de transmisiones eléctricas, va a convertirse en una empresa que proporciona soluciones tecnológicas de sistema total”, destaca Matthias Zink. E-Axle, el concepto de eje eléctrico de Schaeffler, cuya última generación el proveedor presenta en el Salón Internacional del Automóvil (IAA) de Frankfurt, es un ejemplo concreto de esta vocación.

El desarrollo del eje eléctrico por parte de Schaeffler proporciona una solución de kits modulares para vehículos híbridos y vehículos totalmente eléctricos. La gama de E-Axle empieza con una unidad de relación de una sola velocidad con un diseño coaxial o de eje paralelo. Al contar con un diferencial de tipo planetario, la transmisión es muy compacta y facilita un amplio espacio de montaje para el motor eléctrico, que está disponible o bien como un PSM (motor síncrono de excitación permanente) o bien como un ASM (motor asíncrono) con o sin electrónica de potencia.

La configuración básica puede ampliarse mediante elementos funcionales adicionales, como la integración de un bloqueo de estacionamiento. Una segunda marcha se requiere en particular para vehículos híbridos enchufables, para los que se especifica un funcionamiento dinámico y totalmente eléctrico hasta los 120 km/h y una alta velocidad máxima. Con el eje de dos velocidades desarrollado por Schaeffler, la dinámica lateral puede mejorar mediante un elemento de vectorización del par. Esta función se consigue añadiendo una respectiva transmisión y un motor eléctrico en el rango de siete kW.

Además de la composición mecánica de los sistemas eléctricos de propulsión, todos los tipos de vehículos eléctricos requieren una electrónica que permita facilitar la energía eléctrica y a medida de cada momento de conducción. Gracias a su colaboración con la compañía Semikron, Schaeffler está ampliando su experiencia en electrónica y desarrollando su capacidad para convertir, controlar e integrar de manera eficiente la energía eléctrica.

Todas las configuraciones de propulsión eléctrica, ya sean híbridas o 100% eléctricas, requieren un software sofisticado. En este sentido, Schaeffler aprovecha su experiencia en ingeniería en la carretera para convertirse en un proveedor de sistema total, proporcionando soluciones que cubren desde el propio componente a la electrónica y el software. Y es que las soluciones de software a medida, permiten, por ejemplo, garantizar una transferencia del par libre de pérdidas o controlar la interacción perfecta entre las unidades de propulsión en el nivel del sistema total. De este modo, Schaeffler puede poner en práctica algoritmos de control rápido y funciones específicas para los clientes y validarlos en bancos de ensayo internos.