En un artículo anterior, el Blog de Total había hablado de los distintos tipos de líquidos de frenos que existen, su composición y sus características. En esta ocasión, Total detalla las normas que deben cumplir estos fluidos tan importantes para la seguridad de un vehículo.

Un poco de historia

Lo cierto es que las especificaciones para líquidos de frenos a nivel internacional no empezaron a existir hasta la década de los años 50 del siglo pasado. Fue en 1958 cuando surgieron las especificaciones US SAE J 70 R1 y R2. Desde 1972 en adelante, los grados DOT 3, DOT 4 y DOT 5 se establecieron en la especificación FMVSS 116. Por su parte, la ISO 4925, que se basa en la norma SAE J 1703, apareció en 1978 como la especificación internacionalmente aceptada

Finalmente, esas especificaciones han sido superadas por las normas SAE J 1703 para cumplir los requerimientos de seguridad y de los fabricantes de vehículos. También existe la norma japonesa JIS K 2233, que requiere el cumplimiento de todos los puntos de la norma SAE y de la FMVSS 116.

¿Cómo se clasifican los líquidos de frenos?

Existen tres características que se tienen en cuenta a la hora de clasificar un fluido de frenos: su punto de ebullición seco, su punto de ebullición húmedo y su viscosidad cinemática a baja temperatura. En España se emplean las normas UNE 26.071.78, 26.106.77 y sucesivas para los aceites sintéticos y minerales. El INTA es el encargado de realizar las homologaciones.

En cuanto a los requerimientos de los fabricantes de vehículos, las normas DOT 3 y DOT 4 son las que se han impuesto. Por eso apenas existen referencias a otras normas en los libros de mantenimiento de los coches.

En el caso de los fluidos DOT 3, se basan en éteres de glicol, aunque no sea una característica de imprescindible cumplimiento. Ésto se debe a que la norma DOT 3 no precisa la composición química de los líquidos de frenos, sino que indica las propiedades físicas que debe cumplir el fluido. Sin embargo, la industria ha optado por trabajar con éteres de glicol porque es la vía más económica para cumplir los requerimientos de las normas.

En cuanto a los líquidos DOT 4, también se basan en éteres de glicol, pero contienen borato de ésteres, que aumenta algunas propiedades como los puntos de ebullición húmedo y seco. Los fluidos de frenos que cumplen esta norma son más estables y son los más utilizados comercialmente.

Aunque el punto de ebullición de los DOT 4 es más elevado cuando empiezan a funcionar, en el momento en el que comienzan a absorber agua ese punto desciende más rápido que en el caso de los DOT 3.

La confusión entre DOT 5.1 y DOT 5 que se querrá evitar

También existen los fluidos DOT 5.1, que básicamente son líquidos de frenos DOT 4 que cumplen con los estándares del nivel DOT 5 respecto a punto de ebullición y viscosidad. Por eso se pueden mezclar tanto con productos DOT 3 como DOT 4 sin problema alguno. Eso sí, no se pueden mezclar con un líquido DOT 5, por muy parecido que tengan el nombre. De hecho, en muchos casos se les denomina DOT 4 Plus o Super DOT 4 porque se parecen mucho más en su formulación convencional a los DOT 4 que a los DOT 5.

En realidad, los líquidos DOT 5 se desarrollaron para aplicaciones militares, como por ejemplo en vehículos que podrían estar almacenados durante años sin ningún tipo de mantenimiento, pero que podrían ser requeridos de inmediato ante cualquier situación. Sus prestaciones a la hora de mantener el punto de ebullición y sus propiedades anticorrosivas son superiores, ya que estos fluidos incluso no absorben el agua.

Estos fluidos suelen basarse en silicona, aunque los fabricantes de coches no recomiendan este tipo de líquidos por la baja solubilidad del aire en estas bases, que dan la sensación de que el pedal de freno actúa como una esponja. Además, la no solubilidad del agua hace que la mezcla que entra en el sistema pueda ser corrosiva e, incluso, congelarse a bajas temperaturas o transformarse en gas si son muy elevadas.

Hay que tener en cuenta que un líquido de frenos de buena calidad absorbe un 3% de agua en 20.000 kilómetros o en un año, por lo cual el punto de ebullición puede llegar a caer por debajo de los 150º C. Por eso conviene realizar una sustitución periódica que garantice su funcionalidad ante cualquier imprevisto. Pero ésto Total lo contará en próximos artículos.

Cabe recordar que elegir productos de calidad que cumplan con las especificaciones del fabricante del coche es fundamental si se quiere conservar el vehículo en buen estado. Así que para asegurarse de que los frenos del automóvil responderán cuando se necesiten, se debe recurrir siempre a fluidos de calidad contrastada y adecuados para él, igual que se haría si se estuviera eligiendo un lubricante para efectuar un cambio de aceite de motor.