Para TÜV SÜD, los recursos humanos son imprescindibles para que una entidad funcione correctamente y pueda alcanzar el éxito. A pesar de convivir con la tecnología y coexistir con la digitalización, las empresas avanzan hacia perfiles híbridos, aunque las personas siguen siendo un activo fundamental.

Así lo reconoce Bernard Asnong, director de Recursos Humanos de TÜV SÜD España. “Cualquiera que tenga un negocio sabe que las personas son irremplazables. Es cierto que un robot con algoritmos y un nivel de inteligencia artificial súper desarrollado te puede ahorrar tiempo y hacer tu proceso más eficiente, pero no quita y no sustituye la importancia del dialogo del tú a tú y las habilidades de una persona para conocer si el perfil encaja en las necesidades del negocio”.

El valor del capital humano ha aumentado en los últimos años, sin importar el tamaño o el sector al que pertenezca la compañía. Asnong asegura que la característica más importante que debe poseer un trabajador es la multidisciplinaridad, es decir, personas que desarrollen en la misma medida la parte izquierda del cerebro, lógica y organizada; y la parte derecha, creativa y artística. Los trabajadores que cumplen estas características serán más difíciles de automatizar y, en consecuencia, están creciendo el doble de la tasa del mercado laboral general, situándose entre un 20% y 40% mejor remunerados que sus homólogos tradicionales.

La clave del éxito está en el equilibrio entre la tecnología y las personas, aprovechando las ventajas que conlleva la digitalización de los procesos y el hecho de poder tocar las cosas. “Por ejemplo, en TÜV SÜD hemos desarrollado un programa de un año y medio donde estamos desarrollando el talento equilibrado para que las personas estén mejor preparadas y puedan afrontar un mercado cada vez más complejo”, explica Asnong.

Poseer la información centralizada en una base de datos es igual de necesario que contar con un comercial que sepa interpretarla. Los recursos humanos son necesarios para llevar a cabo este tipo de actividades, para aplicar la ética en las acciones que se ejecutan y asegurarse de que tanto el proceso como el resultado final sean válidos. La seña diferenciadora de una empresa es lograr que los trabajadores puedan llegar a emocionarse con su trabajo, a sentir que sus funciones tienen valor para aplicar todos sus conocimientos en las labores que realiza dentro de la empresa.

Bernard Asnong asegura que todos somos “híbridos” de alguna forma. “Debemos conseguir que el trabajador dé lo mejor de sí mismo, aportando este valor heterogéneo que todas las empresas necesitan. Este sería el mejor resultado del balance entre el conocimiento técnico y el saber tratarlo como humano”.