La nieve, el hielo o la calzada deslizante por la llovizna, unido al frío, supone un factor de riesgo para la conducción, provocando la pérdida de control del vehículo, patinazos ante frenadas o falta de adherencia. Para reducir los riesgos de sufrir un incidente por las condiciones climatológicas, el RACE quiere lanzar unas recomendaciones preventivas a los conductores, como la planificación del viaje, revisar la puesta a punto del vehículo, informarse del estado del tráfico antes de salir, hacer uso de los sistemas de retención, y conducir con mucha precaución.

Como reglas generales, el RACE aconseja respetar los avisos y señales, circular con precaución y adaptar la conducción a las circunstancias de la vía. Como siempre, nada de alcohol ni drogas al volante, viajar siempre con los sistemas de retención y respetar las normas. Además, un correcto mantenimiento mejora la seguridad y alarga la vida del vehículo.

En este sentido, la organización hace hincapié en comprobar los niveles de líquidos, con especial atención al anticongelante. Es importante un perfecto estado de frenos y dirección, batería (una de las causas más comunes de asistencia, según el Barómetro de Averías del RACE), así como el dibujo de los neumáticos.

También es necesario revisar el estado y barrido de las escobillas, ya que en caso de nieve, hielo o lluvia se puede sufrir el efecto “spray” de los vehículos que circulan delante. Y es el momento de llevar siempre las cadenas en el maletero, o cambiar a los neumáticos de invierno si se tiene que circular por zonas montañosas o con riesgo de nieve, además de no olvidar el resto de elementos necesarios en caso de avería: triángulo de emergencia, chaleco reflectante, gato, correas, herramientas y juegos de luces, así como fusibles de repuesto.