Facom, fabricante de herramientas, añade a su gama un sangrador de frenos analógico y otro digital. El líquido de frenos, al ser higroscópico, absorbe el agua de la atmósfera y es necesario sustituirlo cada dos años, incluso si el coche se ha usado poco. Si se descuida esta tarea importante de mantenimiento, casi con toda seguridad se verá comprometido el pleno rendimiento de los frenos.

Para facilitar el cambio de líquido de frenos rápido y eficientemente, Facom ofrece ahora a sus clientes dos nuevos modelos de purga del freno: el analógico DF.80 y el digital DF.100.

Ambos se conectan a la batería del vehículo y disponen de tanques de almacenamiento de 10 litros con presión regulable de 0 a 4 bares. También se detendrán automáticamente si el líquido de frenos desciende por debajo del nivel mínimo. Su robusta carcasa equipada con ruedas y asas significa que son a la vez duros y muy portátiles.

Asimismo, el modelo digital DF.100 es certificado ISO y ofrece un ajuste de presión más preciso a través de una pantalla digital y se despresuriza automáticamente cuando se detiene el proceso. También se incluye un indicador de nivel bajo y un contador de ciclos.

Para mayor comodidad, se proporciona espacio para una batería de 12 voltios, lo que elimina la necesidad de contar con el vehículo para la energía, por lo que es una opción realmente independiente que hace el sangrado del líquido de frenos aún más rápido.

Sylvestre Moreau, responsable de Marketing para Facom en España, considera que hay un gran número de vehículos en la carretera con el líquido de frenos degradado.

"Tener nuestros nuevos sangradores de freno a mano hace el proceso de cambio del líquido de frenos mucho más fácil, los talleres tienen la oportunidad de acceder a un mercado potencialmente lucrativo", agrega.