El mercado automoción de Rusia superará a Alemania y se convertirá en el mayor de Europa - y quinto del mundo - en 2020, como consecuencia del incesante incremento de vehículos que va adquiriendo la emergente población rusa, dando soporte a una enorme industria local.

De hecho, los fabricantes occidentales, entre los que se incluyen General Motors, Ford, Renault y Fiat, han invertido ampliamente en Rusia, apostando por un mercado que se expandirá en base a una creciente clase media, propietaria de automóviles por primera vez o que actualiza sus modelos más envejecidos.

Existen 290 vehículos por cada 1.000 habitantes rusos, frente a los 560 en Europa Occidental. Además, muchos de esos modelos son sumamente antiguos. "Fundamentalmente se trata de un mercado atractivo, por lo somos positivos a largo plazo", remarcó Ewald Kreid, socio de BCG en Viena.

Sin duda, el mercado ruso se ha convertido en un granero de posibilidades para los fabricantes con plantas en Europa. Si en el área comunitaria las ventas son reducidas, en Rusia se han disparado un 14%, hasta los 1,67 millones de unidades. El obsoleto parque y sus 140 millones de habitantes son las principales razones de este crecimiento.

"El mercado ruso tiene para los fabricantes europeos un enorme potencial, debido a su gran tamaño y continuo desarrollo. Un mercado que presenta porcentajes de crecimiento por encima del 4% anual en su consumo privado interno es siempre un país a tener muy en cuenta", opina Francisco Roger, socio responsable del sector automoción de KPMG en España.