La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (Acea) ha publicado nuevos datos que demuestran la correlación entre la absorción por el mercado de vehículos de carga eléctrica (ECV), el PIB y los incentivos a los clientes. Sobre la base de estos nuevos hallazgos, la patronal exige un enfoque ambicioso pero más realista de la electrificación del parque automovilístico en Europa, justo antes de que la Comisión Europea dé a conocer su propuesta de objetivos de CO2 post- 2021 para turismos y vehículos comerciales ligeros.

Según Acea, una participación de mercado de ECV por encima del 1% sólo se produce en los países de Europa Occidental, con un PIB per cápita superior a 30.000 euros. Por el contrario, casi la mitad de todos los Estados miembros de la UE tienen una cuota de mercado del 0,5% o inferior. De hecho, en los países con un PIB por debajo de 17.000 euros la cuota de mercado se mantiene próxima a cero -incluyendo los nuevos estados miembros de la UE en Europa central y oriental, así como Grecia.

“Nuestros datos demuestran que, a pesar de que está creciendo, el mercado europeo de los ECV sigue siendo muy desigual, lo que hace que sea difícil prever algo como un mandato para toda la UE o el sistema de acreditación”, ha declarado el secretario general de Acea, Erik Jonnaert.

“Muchas personas toman el mercado noruego como punto de referencia. Pero al igual que su PIB de 64.000 euros, más del doble de la media de la UE, la cuota de ECV del 29% en Noruega es una excepción en Europa. Nadie mira a Grecia, por ejemplo, donde sólo se vendieron 32 coches eléctricos el año pasado”, explica Jonnaert. “Esto debería ser una llamada de atención para los políticos. El futuro de la descarbonización deben ser inclusivo, en lugar de asumir que todos los países están en la misma posición que un puñado de mercados avanzados en ECV”.

Las cifras de la patronal europea también muestran que los incentivos a los clientes para la compra de ECV, y especialmente de su valor monetario, difieren mucho en toda Europa. La cuota de mercado de los eléctricos sólo es significativo en los países que ofrecen amplios incentivos. Cinco estados miembros de la UE no ofrecen ningún incentivo.

“A pesar de que todos los fabricantes están expandiendo sus carteras de vehículos eléctricos, por desgracia vemos que su penetración de mercado es aún muy baja y muy fragmentada en la UE”, indica Jonnaert. “Los consumidores que buscan una alternativa al diésel ahora optan a menudo por los vehículos de gasolina o los híbridos, pero aún no están haciendo el cambio a los coches con carga eléctrica a gran escala”.

“En otras palabras, sólo el producto final -no importa lo bueno que sea- no es suficiente para crear demanda. Además de armonizar e incentivos un consumo coherente para estimular las ventas, necesitamos más inversiones en recarga e infraestructura de reabastecimiento de combustible en todos los Estados miembros de la UE, antes de que podamos esperar que los consumidores en toda la UE abracen realmente los vehículos de propulsión alternativa”.