Con la complejidad electrónica actual de los vehículos, estas reparaciones, al menos, requieren una posibilidad de conectar un equipo de prueba al coche. En la actualidad, es posible gracias a un pequeño conector de diagnóstico comúnmente conocido como el “conector OBD”, aunque desde Ancera advierten que pronto pueden introducirse algunos cambios drásticos, lo que hará que tal conexión sea imposible.

“Desafortunadamente, la existencia del conector de diagnóstico que, aunque pequeño, tiene un tremendo impacto en todo el mercado de accesorios automotrices, está actualmente en peligro”, ya que, según la patronal española, la Comisión Europea ha comenzado a trabajar sobre una propuesta el Reglamento de homologación de vehículos en el que este conector debería haber sido incluido. “Sin embargo, el problema no se refiere a lo que se ha incluido en el nuevo Reglamento, sino a lo que no se ha incluido en él”.

Los autores del nuevo Reglamento olvidaron el conector OBD, pero también muchas otras cuestiones planteadas en el “Estudio Ricardo”, encargado por la propia Comisión, que recomendaba ya en 2016 una actualización de la legislación vigente sobre el acceso a la información de reparación y mantenimiento, que tiene diez años de antigüedad. “¿Es posible que Elżbieta Bieńkowska, comisaria de Mercado Interior, Industria, Emprendimiento y Pyme, no tenga conocimiento de cuestiones tan importantes mencionadas en el informe Ricardo?”, se preguntan desde Ancera.

Consecuencias de la ausencia del conector OBD

Desde la asociación recuerdan que cuando el conector ODB puede ser sustituido por otro sistema (por ejemplo, diagnósticos completamente remotos realizados con el uso de servidores gestionados desde la sede del fabricante del vehículo), “existe el riesgo de que algunos fabricantes utilicen esa laguna legislativa, ganando así un monopolio del acceso a los datos de las condiciones técnicas de los vehículos”. Según la patronal, “sin la posibilidad de acceder a los datos del vehículo con el uso del conector, los talleres multimarca no podrán leer los códigos de error de los coches que se van a reparar y, por lo tanto, se convertirá en dependencia de las fabricaciones de automóviles”.

“Ningún requisito para instalar el conector OBD en nuevos modelos de automóviles proporcionaría a los fabricantes la posibilidad de obtener el monopolio del acceso a los datos de las condiciones técnicas del vehículo”, destaca un comunicado de Ancera, que recuerda que el mercado independiente sirve a 284 millones de automovilistas en Europa y ha creado 3,5 millones de empleos en 500.000 empresas, de las cuales la mayoría son pymes. “Su buena condición es, sin duda, beneficiosa para los automovilistas, ya que la fuerte competencia interna garantiza la innovación, precios agresivos y una calidad de servicio mejorada”.

Las consecuencias de la eliminación del pequeño conector OBD tendrían impacto prácticamente en todas las entidades que operan en el mercado independiente del automóvil. Aparte de los talleres, que perderían el acceso a los datos del vehículo y tendrían que depender de los fabricantes de automóviles, la falta del conector OBD también afectaría a los fabricantes de piezas de repuesto, distribuidores, fabricantes de equipos de diagnóstico y a los que se dedican al software del conector OBD, así como a millones de conductores que sufrirían las consecuencias de la perturbación de la competencia en el mercado.

El Parlamento Europeo trabaja en el Reglamento en discusión

El Comité del Mercado Interior (IMCO) propuso e introdujo enmiendas que mejoraron significativamente las disposiciones del Reglamento, para las que los conductores europeos seguramente estarán agradecidos. “Hay que mostrar gratitud a los diputados al Parlamento Europeo que han presentado numerosas enmiendas a la propuesta de mantener intacta la línea de vida de la comunicación con el vehículo”, explican desde la patronal, ya que las enmiendas elaboradas por IMCO garantizan el correcto funcionamiento del mercado, la competencia justa y sin perturbaciones y el equilibrio del mercado. “Lamentablemente, ese éxito es sólo un pequeño paso hacia la libre competencia”, ya que, según Ancera, es necesario el compromiso de todas las instituciones europeas en un proceso de negociación conocido como "Informal Trilogues".

“Estamos intrigados por el débil interés de la Comisión Europea en los temas importantes del mercado de accesorios”, concluye la patronal. “La Comisión se ocupa exclusivamente de cómo solucionar el 'dieselgate' rápidamente, por lo que ha sido objeto de críticas. La señal es posponer los temas de RMI a un futuro lejano (incierto). Sin embargo, este aplazamiento será muy desventajoso para los operadores del mercado de accesorios, ya que privará al sector de la reparación de automóviles multimarca de todo el acceso a los datos del coche. Y lo hará depender de los fabricantes de automóviles que serán las únicas entidades que tengan a su disposición el 'Códigos de acceso' para la información requerida para la reparación de automóviles. Esto será perjudicial para las pymes, el espíritu empresarial y el mercado único”.