Los conductores se han vuelto mucho más atrevidos en este último año, imaginándose diseños sumamente rompedores y hasta excéntricos circulando por las carreteras de 2038, según la segunda edición del estudio europeo 'El Coche del Mañana' elaborado por AutoScout24, consultora experta en automoción e Internet.

El informe -que recoge las expectativas de cerca de 9.000 conductores de siete países europeos sobre la que será la movilidad del futuro- pone de manifiesto cómo el 42% -frente al 8% de 2012- imagina vehículos donde el habitáculo ya no esté en el centro ni el capó necesariamente en la parte delantera. Además, para más de la mitad la carrocería ya no será de chapa, sino de materiales maleables, por lo que será común ver coches con muescas como los de la superficie de una bola de golf (58,6%).
Según el director general de AutoScout24, Gerardo Cabañas, "todos estos datos sobre el coche del mañana esbozan el futuro de las llamadas ciudades inteligentes donde la movilidad será sostenible, económica, y donde el coche no servirá sólo para desplazarse sino que será todo y servirá para todo. Aunque hablamos de algunas características que parecen más propias de ciencia ficción, no son imposibles. Pensemos en funciones como el control de velocidad automático del que se empezaba a hablar tímidamente hace un cuarto de siglo y que hoy son habituales. También el coche autónomo que, con sus más y sus menos, es una realidad".
Otro aspecto reseñable es que los conductores comienzan poco a poco a ver con otros ojos la caja negra. De hecho, el 81,6% de los españoles espera que forme parte del equipamiento de serie del vehículo en el plazo de veinticinco años, lo que supone siete puntos porcentuales más que el año pasado.
De esta forma, en una proyección de la smart city a 2038, la caja negra dejará de ser un elemento asociado mayoritariamente a aviones o trenes para convertirse en una tecnología esencial capaz de proteger proactivamente al conductor, diagnosticando, por ejemplo, averías vía remota, haciendo un seguimiento de la conducción para rebajar la prima al buen automovilista o reconstruyendo un accidente antes incluso de que él mismo avise a las autoridades.
Curiosamente, aunque los europeos siguen siendo más reticentes que los españoles, lo cierto es que el gran debate que suscita la caja negra en torno a la privacidad de los datos comienza a calar hondo, hasta el punto de que el 73% -frente al 55% de 2012- ya no percibe esta solución como un "Gran Hermano" fiscalizador, sino como un elemento para hacerles la vida más fácil.
De esta forma, dentro de 25 años la gran mayoría (92,8%) se ve circulando por la interconectada ciudad del futuro, al volante de un vehículo inteligente que garantice su seguridad a modo de guardaespaldas, pero también que transforme su driving experience. En este sentido, más de la mitad se imagina a bordo de un coche que conduzca solo, liberándole de las situaciones de tensión que genera la carretera y que, en más de una ocasión, han llevado al límite su capacidad de reacción.
Y es que las vías con atascos kilométricos y la estridencia de las bocinas serán historia en la movilidad de 2038. Para cerca del 40%, este coche autónomo sabrá encontrar la ruta adecuada para esquivar todo tipo de retenciones, pero además irá más allá, popularizando el concepto "conductores del mundo", pudiendo circular plácidamente por cualquier ciudad extranjera sin temor por no conocer las calles.
Con un coche que responda en tiempo real a cualquier situación sin que el usuario intervenga, no resulta difícil anticipar que conducir será prácticamente lo de menos dentro de 25 años. Según el informe de Autoscout24, el coche conectado abre un mundo de posibilidades para hacer más llevadero y divertido el día a día, tal y como se espera de un entorno smart como el que representarán las urbes del futuro.
Por esta razón, para cerca de dos de cada tres conductores, vehículo y teléfono móvil formarán un tándem inseparable. La sincronización de estas dos tecnologías inteligentes pondrá en marcha todo el engranaje (cálculo de distancia, duración de la ruta...) para evitar, por ejemplo, que un imprevisto al volante impida llegar a tiempo a una cita.
Sin embargo, en términos generales, por mucho que pase el tiempo no parece probable que vayamos a renunciar a ese espíritu de propiedad tan latino que nos caracteriza. De hecho, el 74,4% de los conductores españoles ??"casi cuatro puntos más que en 2012- reconoce que no está dispuesto a prescindir del coche propio bajo ningún concepto.
Según Autoscout24, esta premisa no implica necesariamente que vayamos a ir en coche a todas partes. De hecho, el 58% de los conductores se imagina una ciudad donde convivan armónicamente el vehículo, el transporte público y las bicicletas, utilizando el más adecuado en cada tramo de ruta o lo que es lo mismo, convirtiendo la movilidad de aquí a 25 años en una cadena perfectamente organizada.