Los vehículos destinados al transporte de mercancías (camiones y furgonetas) son el segundo tipo de automóvil más numeroso que circula por carretera, representando el 16% del parque y sufriendo el mismo porcentaje de accidentes con víctimas. En total, unas 500 personas mueren al año como consecuencia de los accidentes, ocurridos en carreteras y ciudades, en que se hayan implicados estos vehículos.

Este dato, unido a un mayor índice de letalidad en el caso de accidentes con vehículos de mercancías de más de 3.500 kg, lleva a la Dirección General de Tráfico (DGT) a poner en marcha una nueva campaña de vigilancia y control de camiones y furgonetas. Entre el 13 y el 19 de febrero, los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil (ATGC), así como el resto de policías autonómicas y locales que se sumen a la campaña, controlarán furgonetas y todo tipo de camiones incidiendo la vigilancia y control en aspectos tales como la velocidad a la que circulan, las horas de conducción y descanso, el tacógrafo, el exceso de peso, los posibles defectos técnicos del vehículo o la seguridad de la carga transportada.

También comprobarán que la documentación del vehículo y del conductor es la correcta, que la conducción no se realiza bajo los efectos de drogas o alcohol, o que todos los ocupantes del vehículo hacen uso del cinturón de seguridad. Además, los agentes de la ATGC inspeccionarán aquellos camiones de reciente adquisición que pudieran estar realizando manipulaciones en sus motores (AdBlue) para anular la acción tecnológica reductora de gases de combustión. Se trata de un aditivo que se almacena en un depósito diferente al de gasoil, que se encarga de reducir la carga contaminante del óxido de nitrógeno (Nox).

Para su adecuada utilización y detección de los niveles en cantidad suficiente, las autoridades optaron por la instalación de un sensor en el vehículo, que se encarga de avisar al conductor del descenso del nivel AdBlue, deteniendo o reduciendo la marcha del motor cuando este nivel se halle en unos mínimos. A raíz de la colocación de estos aparatos, han surgidos unos dispositivos denominados "emuladores AdBlue", que se anuncia en algunas páginas de Internet, los cuales se encargan de anular el citado sensor e impide que el motor se pare cuando desciende el nivel.

Desde 2013, las autoridades prohibieron la venta o uso de los motores nuevos que no cumplían lo dispuesto en los Reglamentos y Directivas Europeas, así como su matriculación, venta y puesta en circulación a excepción de los motores de recambios para vehículos en servicio. Por tal motivo, durante la presente campaña, se comprobará también el uso los "emuladores AdBlue" en estos vehículos y en caso de detectar algún caso, se formulará boletín de denuncia, por infracción al artículo 12, opción 5A, del Reglamento General de Vehículos por "Circular con el vehículo reseñado incumpliendo las condiciones establecidas reglamentariamente".

Desde octubre de 2016 la DGT realiza inspecciones técnicas en carretera a vehículos industriales, a través de cinco unidades móviles de ITV que se desplazan por todo el territorio ámbito de la DGT. En estos cuatro meses se han realizado inspecciones en carretera a 4.135 vehículos, resultando 1.135 no conformes, lo que representa que un 27% de vehículos han sido detectados circulando incumpliendo las condiciones exigidas. Los defectos más habituales detectados son equipo de iluminación y sistema eléctrico, así como ejes, ruedas, neumáticos, suspensión y chasis.