Midas ha cerrado el año fiscal 2016 con unas ventas de 52 millones, un 8,5% más que en el ejercicio anterior, continuando con la tendencia positiva de los últimos cuatro años. “Si en 2015 crecimos gracias a un aumento del tráfico en los centros, este ejercicio ha aumentado la factura media. Seguimos en la dinámica de diferenciarnos porque el precio tiene su importancia, pero nuestra estrategia es de servicio”, ha declarado Ramón Rueda, director de Midas en España, en una entrevista al periódico Expansión.

Midas define el crecimiento de su red de talleres como “una prioridad”, aunque Rueda afirma que “lo primero es evitar cierres”. En 2017, la enseña tiene previsto abrir 17 centros y el objetivo es duplicar el número y llegar a 300 en diez años. Además, Midas, que pertenece al grupo francés Mobivia -al igual que Norauto y Carter-Cash-, está evolucionando su concepto y en este nuevo año tiene previsto abordarla apertura de talleres sólo para motos y su desembarco en ciudades más pequeñas, de unos 50.000 habitantes.

Montar una franquicia de Midas cuesta una media de 250.000 euros y el plazo de recuperación de la inversión son unos cinco años”, explica el responsable, para añadir que desde la red “no ofrecemos rentabilidades explosivas, sino sólidas, y nuestro perfil de franquiciado no es el de un inversor, sino el que alguien que quiere trabajar el negocio porque en este sector tienes que estar ahí y ser cercano”.

Por otro lado, Ramón Rueda define a nuestro país como “el más competitivo de Europa” en este sector. “Tenemos 45.000 talleres para 22 millones de coches, frente a los 37.000 de Francia con 32 millones de automóviles”. Sin embargo, en los años de la crisis “ha hecho mucho frío”, razón por la que “los talleres se ponían la tirita y no recomendaban un segundo trabajo por miedo a que el cliente saliera por la puerta”, opina el responsable, para quien “al cliente hay que decirle lo que tiene su vehículo. No se trata de meterle el cuchillo, sino de informarle y que él decida”.

Otro elemento diferenciador en España es que el 60% de la cuota de mercado sigue correspondiendo al taller tradicional, que ha resistido la crisis por tres motivos, según el director. “Es el negocio de mucha gente y eso te obliga a aguantar; una buena parte de las intervenciones son ilegales a nivel fiscal, medioambiental o de otro tipo; y porque, aunque el precio ha ganado peso, el primer criterio para elegir taller es la confianza”.