Pero la crisis económica (tunear un coche no es barato) y una ley menos permisiva les frenó. Coches disfrazados sí, pero seguros. En 2011 entró en vigor el Real Decreto 866/2010, del 2 de julio, que ponía el acento en la seguridad vial, prohibiendo cualquier cambio u ornamento que supusiera un peligro. Según la nueva legislación, para poder conducir un vehículo tuneado debía ser legalizado antes de circular.

En las últimas revisiones del manual de reformas del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad ha habido nuevos cambios que afectan tanto a los elementos externos como a los internos que hay que tener en cuenta si se va a “disfrazar” el coche, explica Aema-ITV en un nuevo post.

La entidad habla de la carrocería: llantas y parachoques modificados, alerones prestados, espejos, matrículas cambiadas de lugar, pintura y maquillaje, intercambio de piezas de un coche a otro. Es lo que se llama coche modificado para pasar la ITV. El primer consejo es que antes de hacer el cambio, hay que informarse bien. Lo más adecuado es acercarse a una estación de ITV para saber si ese cambio está permitido. Si se recibe el visto bueno, el siguiente paso será contactar con un servicio técnico de reformas para empezar los trámites.

Si los cambios suponen una reforma, ello obligaría a pasar por un proceso de legalización e incluirlo en la ficha técnica, tras realizar una inspección específica de reforma en la ITV.

En cuanto a los cambios de mecánica y electrónica, hay que tener cuidado al tocar determinados elementos como la válvula EGR, eliminar el catalizador o suprimir colectores. No se pasaría la ITV. Hay muchos cambios legales (cambio de filtro del aire, bujías, batería,...), pero si la idea es modificar la suspensión, solicitarán un proyecto técnico de reforma, un certificado del taller instalador y un certificado final de obra.