El propietario de un Maserati, notablemente descontento con el trato del concesionario en la reparación y mantenimiento del vehículo, lo destrozó frente a los periodistas que cubrían la celebración del Salón del Automóvil de Qingdao (China).

El Maserati Quattroporte, valorado en el país asiático en unos 350.000 euros, fue continuamente golpeado como presión contra la marca y su servicio posventa. Unas buenas mazas y la ayuda de unos amigos regalaron a los periodistas presentes las mejores imágenes del certamen.

Los responsables de la firma italiana todavía digieren con asombro la reacción de su cliente, que sin dudarlo se 'cepilló' uno de los modelos más conocidos de la marca.